Somos la suma de cuatro hospitales: el General, el Infantil, el de la Mujer y el de Traumatología, Rehabilitación y Quemados. Estamos ubicados en el Vall d'Hebron Barcelona Hospital Campus, un parque sanitario de referencia internacional donde la asistencia es una rama imprescindible.
El paciente es el centro y el eje de nuestro sistema. Somos profesionales comprometidos con una asistencia de calidad y nuestra estructura organizativa rompe las fronteras tradicionales entre los servicios y los colectivos profesionales, con un modelo exclusivo de áreas de conocimiento.
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La apuesta por la innovación nos permite estar en vanguardia de la medicina, proporcionando una asistencia de primer nivel y adaptada a las necesidades cambiantes de cada paciente.
Los tumores del hígado en niños y adolescentes pueden ser benignos y malignos. Se consideran tumores raros (por cada millón de niños, solo uno sufrirá un tumor hepático maligno), por lo que deben tratarse en centros con gran experiencia en cirugía hepática, e idealmente, con programa de trasplante hepático infantil. Además, deben contar con los últimos avances en radiología intervencionista.
Existen diversos tipos tumorales, lo que condiciona el pronóstico y tratamiento. Entre los tumores malignos, el hepatoblastoma y el hepatocarcinoma son los más frecuentes, y suponen 2/3 de todos los tumores hepáticos. Entre los tumores benignos, destacan los hemangiomas, los hamartomas y la hiperplasia nodular focal. En el caso de los tumores benignos, sobre todo los de naturaleza vascular (hemangiomas), la radiología vascular e intervencionista juega un papel determinante, pudiendo evitar intervenciones quirúrgicas innecesarias, mejorando el pronóstico y evitando el trasplante hepático.
El tratamiento quirúrgico es una parte fundamental para la curación de la mayoría de los casos malignos, y el trasplante hepático puede ser la única posibilidad de curación para algunos pacientes. Las técnicas de radiología intervencionista también juegan un papel destacado. El Hospital Vall d´Hebron acumula una gran experiencia en el tratamiento de estos tumores y participa en el primer estudio mundial para el tratamiento de los tumores malignos hepáticos infantiles (PHITT), siendo uno de los centros de referencia para esta patología en el estado español dentro de las redes europeas ERN.
Los pacientes suelen presentarse con distensión abdominal, masa abdominal palpable, o ambos. También son frecuentes la pérdida de peso, la fiebre sin foco y la pérdida del apetito. A veces, también, pueden descubrirse de forma incidental al realizar por ejemplo una ecografía por otro motivo. Si hay alguna enfermedad hepática acompañante o se comprime la vía biliar, puede aparecer coloración amarillenta de la piel y mucosas (ictericia). Algunos pacientes pueden referir dolor abdominal.
Puede afectar a niños de cualquier edad, incluso recién nacidos. Los tipos tumorales son diferentes entre las distintas etapas de la vida (recién nacidos, niños pequeños y adolescentes). Los hemangiomas (tumores benignos) son más frecuentes en niños prematuros. Algunos tumores malignos se asocian con enfermedades del hígado y del metabolismo, así como con síndromes genéticos y hereditarios o con anomalías vasculares.
Generalmente, el tumor es detectado por el pediatra de atención primaria, el cual derivará al paciente para estudio. A veces, el diagnóstico puede establecerse en las ecografías prenatales o bien poco después del nacimiento. Por último, puede detectarse en controles clínicos rutinarios a niños con enfermedades relacionadas con el desarrollo de estos tumores. Cuando el paciente presenta un tumor maligno, será importante completar el estudio de posibles síndromes y enfermedades relacionadas.
Dependerá del tipo de tumor. En los casos benignos, puede consistir en controles de imagen, pasando por tratamientos farmacológicos o de radiología intervencionista, y reservando la cirugía para casos muy concretos. En los malignos, la cirugía del tumor es fundamental para la curación e irá acompañada por lo general de tratamiento quimioterápico, que se administra antes o después de la intervención. En casos muy avanzados, será necesario el trasplante hepático.
Normalmente, se realiza una analítica sanguínea con marcadores tumorales, una ecografía abdominal y una resonancia magnética. Para planificar la cirugía, suele ser necesario hacer una tomografía computerizada (TC). Cuando existe sospecha de malignidad, se realizará también una TC del tórax y se tomará una pequeña muestra de tejido (biopsia) para conocer el tipo tumoral exacto.
Desgraciadamente, no existen medidas de prevención. A diferencia de los tumores hepáticos del adulto, muy relacionados con el consumo de alcohol y las infecciones víricas (hepatitis), en los niños generalmente se trata de casos aislados. Solo un pequeño porcentaje se presenta en niños con enfermedades y síndromes que predisponen a su aparición, como la atresia de vías biliares o algunas enfermedades metabólicas, en los que es fundamental realizar controles que permitan su detección precoz.
El melanoma cutáneo es un tumor maligno situado en la piel que habitualmente es de color café o negro. Algunos de los factores de riesgo principales son la exposición a la luz solar y los lunares. Se pueden desarrollar en cualquier zona de la piel, pero son más frecuentes en el pecho y la espalda de los hombres y en las piernas de las mujeres. Es el responsable del 65 % de las muertes por cáncer cutáneo. Descubrir y tratar la enfermedad a tiempo es primordial para evitar que se propague a otras partes del cuerpo.
El melanoma cutáneo es un cáncer que se origina en unas células denominadas melanocitos. Estas producen melanina, de modo que, habitualmente, los tumores son de color café o negro, pero también pueden ser rosados, pálidos o blancos. En el ámbito global, el melanoma representa aproximadamente el 1% de todos los tumores en ambos sexos, y cada año se diagnostica en 15 de cada 100. 000 personas, una cifra que va en aumento en casi todos los países europeos.
Los melanomas se pueden desarrollar en cualquier zona de la piel, pero son más frecuentes en el pecho y la espalda de los hombres y en las piernas de las mujeres. El cuello y la cara son otros lugares frecuentes. Tener una piel con pigmentación oscura disminuye el riesgo de melanoma en estas zonas más frecuentes.
El melanoma es mucho menos habitual en comparación con otros tipos de cáncer de piel, pero es más peligroso porque crece más rápidamente y es mucho más probable que se propague a otras partes del cuerpo si no se descubre y se trata a tiempo.
Los primeros signos del melanoma suelen ser los siguientes:
El melanoma no siempre empieza como un lunar; también puede aparecer en la piel de aspecto normal y puede formarse en cualquier parte del cuerpo. Aparece más a menudo en partes que han estado expuestas al sol, como la espalda, las piernas, los brazos y el rostro. También puede producirse en las partes que no tienen mucha exposición solar, como las plantas de los pies, las palmas de las manos y el lecho de las uñas. Estos melanomas ocultos son más frecuentes en personas que tienen la piel más oscura.
En España afecta especialmente a mujeres, con una edad media en el momento del diagnóstico de 55 años, y, en hombres, de 57 años. La incidencia del melanoma cutáneo está aumentando de forma alarmante en personas de raza blanca en todos los registros de cáncer. En Europa es el noveno en frecuencia; cada año se diagnostican unos 200.000 casos. Aunque sólo representa entre el 1,5 % y el 1,7 % de los casos de cáncer de piel, es responsable del 65 % de las muertes por este tipo de cáncer. Esta cifra es estable a pesar del aumento de la incidencia, probablemente por el diagnóstico precoz, que es lo más importante, y por todas las mejoras en el tratamiento.
No está claro por qué se produce exactamente el melanoma, aunque se han identificado algunos factores de riesgo que deben tenerse en cuenta:
Suele diagnosticarse después de que se haya observado un lunar sospechoso que presente alteraciones conocidas como (1, 2, 3, 4):
Por eso, si se encuentra un lunar nuevo, inusual, o se nota un cambio en alguno, siempre debe ser examinado por un dermatólogo, ya que el diagnóstico precoz es vital en esta enfermedad. Algunas de las pruebas y los procedimientos que se utilizan para diagnosticar el melanoma son:
Las recomendaciones de tratamiento dependen de muchos factores, como el grosor del melanoma primario, la posibilidad de que el cáncer se haya diseminado o la presencia de cambios genéticos específicos en las células del melanoma, entre otros.
Sin embargo, la cirugía es el tratamiento principal contra el melanoma local y regional. También puede ser una opción para combatir el melanoma metastático. Si la cirugía no es una opción, el melanoma se puede llamar «irresecable». Para recomendar un plan de tratamiento específico, los médicos tendrán en cuenta el estadio de la enfermedad y el riesgo de recurrencia en cada persona. Posteriormente, en función del estadio, se puede indicar un tratamiento sistémico durante un año. En los últimos años, el tratamiento de los melanomas que se han propagado ampliamente por el cuerpo ha cambiado a medida que las formas más nuevas de inmunoterapia y de medicamentos dirigidos han demostrado ser más eficaces que la quimioterapia.
Hay que hacer un examen físico completo, incluido un examen general de la piel. La finalidad de estas pruebas es identificar los factores de riesgo y los signos o síntomas que podrían indicar que el melanoma se ha diseminado más allá del lugar original. Para la mayoría de los melanomas de bajo riesgo, de menos de 1 mm de grosor, generalmente no es necesario hacer una búsqueda adicional de metástasis o diseminación.En el caso de las personas con melanoma de alto riesgo, es posible que se consideren pruebas más exhaustivas, que pueden ser las siguientes:
- Limitar la exposición a los rayos ultravioleta.
- Evitar las cabinas bronceadoras.
- Proteger a los niños del sol para evitar quemaduras.
- Prestar atención a los lunares anormales examinando la piel. En caso de duda, siempre es conveniente solicitar visita con un dermatólogo para una revisión minuciosa.
Anatomía Patológica, Serveis transversals
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