Somos la suma de cuatro hospitales: el General, el Infantil, el de la Mujer y el de Traumatología, Rehabilitación y Quemados. Estamos ubicados en el Vall d'Hebron Barcelona Hospital Campus, un parque sanitario de referencia internacional donde la asistencia es una rama imprescindible.
El paciente es el centro y el eje de nuestro sistema. Somos profesionales comprometidos con una asistencia de calidad y nuestra estructura organizativa rompe las fronteras tradicionales entre los servicios y los colectivos profesionales, con un modelo exclusivo de áreas de conocimiento.
¿Quieres saber cómo será tu estancia en el Hospital Universitario Vall d'Hebron? Aquí encontrarás toda la información.
La apuesta por la innovación nos permite estar en vanguardia de la medicina, proporcionando una asistencia de primer nivel y adaptada a las necesidades cambiantes de cada paciente.
Fomentamos la cirugía ambulatoria, una disciplina en auge alternativa a la hospitalización convencional, más cómoda para las personas pacientes. Las instalaciones, la tecnología y el funcionamiento de todo el centro están centrados en potenciar este tipo de cirugía ambulatoria.
Cómo llegar
Actualmente ubicada en el Centro de Cirugía Mayor Ambulatoria y de Rehabilitación Pere Virgili, la Unidad de Cirugía Ambulatoria de Vall d'Hebron (UCSI) es una alternativa a la hospitalización convencional. Con una tecnología altamente especializada, la Unidad dispone de 2.330 m2 de instalaciones expresamente diseñadas para la cirugía ambulatoria. El centro cuenta con 6 quirófanos, 3 gabinetes quirúrgicos y 4 consultas externas para enfermería, anestesia y especialidades quirúrgicas. Su actividad ya supera las 13.700 intervenciones al año.
Todas las personas que son intervenidas en el centro pueden regresar a su domicilio al cabo de unas horas para continuar, siempre bajo control, su recuperación. Este servicio de cirugía está enfocado a la comodidad del paciente, que se puede recuperar en su entorno sin necesidad de ingreso hospitalario.
Los equipos quirúrgicos de la Unidad de Cirugía Ambulatoria pertenecen a los servicios de las otras áreas de Vall d'Hebron. Actualmente se realizan cirugías ambulatorias relacionadas con el Hospital General, como cirugía general y digestiva, cirugía maxilofacial, dermatología, oftalmología, otorrinolaringología, urología y vascular; el Hospital de Traumatología, Rehabilitación y Quemados, como la cirugía ortopédica de pie y tobillo, mano, hombro o rodilla, y cirugía plástica y reconstructiva; o el Hospital Infantil y el Hospital de la Mujer, como la cirugía ginecológica, fertilidad o patología mamaria.
La Unidad de Cirugía Ambulatoria también participa activamente en la formación médica especializada mediante el programa de formación de MIR de las diferentes especialidades quirúrgicas.
Las pruebas de diagnóstico de alergia de laboratorio (análisis de sangre) van encaminadas a complementar los resultados de las pruebas cutáneas mediante la cuantificación de los anticuerpos presentes en el suero de los pacientes contra los diferentes posibles alergenos.
La determinación de la presencia de anticuerpos específicos contra posibles alergenos tiene implicaciones en la toma de decisiones por parte del alergólogo de cara a la prescripción de tratamientos como las vacunas de alergia, y ayuda a confirmar el diagnóstico o a descartarlo cuando los síntomas presentados son incongruentes.
Mediante una extracción de sangre convencional por parte de profesionales sanitarios, se envía la muestra al Servicio de Inmunología, donde se procesa y se realiza la determinación.
No es necesario que el paciente esté en ayunas ni que evite medicamentos para la alergia, como por ejemplo los antihistamínicos.
Mareo o hematomas posextracción.
Las pruebas analíticas dan mucha información para caracterizar el origen y el grado de gravedad de la enfermedad renal. La biopsia renal permite realizar un estudio microscópico que muchas veces es imprescindible. Las pruebas genéticas ofrecen también información muy relevante.
Esta prueba sirven para establecer el origen de la enfermedad renal. Sus orígenes pueden ser muy diversos, desde genéticos hasta adquiridos debido a una infección bacteriana o vírica, una enfermedad metabólica (diabetes) o una enfermedad autoinmune, como por ejemplo el lupus. Además de las analíticas de sangre y orina, con una biopsia renal y/o un análisis genético.
Las pruebas de imagen también pueden ser útiles.
En el caso de la biopsia renal se puede producir un mínimo sangrado que se limita casi siempre espontáneamente. Si no es así se puede controlar con un procedimiento de radiología intervencionista que consiste en cateterizar el riñón para tapar el foco sangrante. Los análisis genéticos ahorran cada vez más la práctica de una biopsia renal. De todos modos, la práctica de la biopsia renal sigue siendo primordial en el diagnóstico de las enfermedades renales.
La tomografía computadorizada, también conocida como TC o TAC, es una prueba que sirve para obtener información morfológica de diferentes tipos de tejidos: huesos, pulmones, cerebro, hígado, vasos sanguíneos o tejidos blandos, por ejemplo. Gracias a esta prueba podemos diagnosticar enfermedades cardiovasculares, infecciones, trastornos musculoesqueléticos, cáncer e infecciones, hacer su seguimiento y planificar los tratamientos médicos y quirúrgicos, si son necesarios.
Para llevar a cabo la prueba, es necesario que los pacientes se tumben sobre la mesa móvil del TC. Posteriormente, esta se va desplazando por el interior del aparato. Según la parte del cuerpo que se examine, el paciente puede percibir este movimiento o no.
Durante la realización de la exploración radiológica, se administra por vía venosa un medio de contraste (yodato) que es casi imperceptible e inocuo. La persona paciente siempre está acompañada de profesionales sanitarios que la atenderán y resolverán sus dudas y necesidades.
Una vez realizada la prueba, el radiólogo o la radióloga especializados en TC y otros exámenes radiológicos, interpreta las imágenes y emite un informe para el especialista que ha solicitado la prueba.
Esta prueba sirve para obtener información morfológica de diferentes tipos de tejidos: huesos, pulmones, cerebro, hígado, vasos sanguíneos o tejidos blandos, por ejemplo.
No hay riesgos, a menos que el paciente tenga intolerancia o especial sensibilidad a alguno de los componentes de la sustancia de contraste.
Aun así, puede haber riesgos si el paciente presenta algunas enfermedades, pero son personalizados. También existen los riesgos propios de toda exploración radiológica con contraste:
La resonancia magnética nuclear es una prueba que permite obtener imágenes del cuerpo humano, anatómicas y funcionales, que sirven para hacer un diagnóstico y valorar el estado de salud de una persona. Son varias las enfermedades que requieren este tipo de imágenes, como traumatismos, exploraciones del cerebro y la médula o cáncer, entre otras.
Mediante un potente imán y ondas de radio, el aparato de resonancia magnética permite obtener imágenes detalladas de las estructuras internas del cuerpo humano.
Para practicar la prueba, las personas pacientes se deben acostar en una mesa móvil que se introduce en el equipo de resonancia magnética. Habitualmente dura entre 20 y 40 minutos, durante los cuales personal técnico o de enfermería atienden a los pacientes y les indican cómo se tienen que colocar para que nada interfiera en la obtención de las imágenes. Durante la prueba es importante que los pacientes no se muevan.
A veces es necesario administrar un contraste por vía intravenosa, para que se puedan ver mejor algunas partes del cuerpo.
Cuando los pacientes son niños o no colaboran, los profesionales deben valorar si es necesario sedarlos.
Al finalizar la prueba, el radiólogo/a interpretará las imágenes y elaborará un informe.
Esta prueba se utiliza para obtener imágenes del cuerpo humano, tanto anatómicas como funcionales.
Seguramente, no te podrás hacer la prueba si llevas:
Siempre es necesario que comuniques a los profesionales que te atiendan si:
El análisis de sangre es una de las pruebas médicas más frecuentes. Consiste en extraer una muestra de sangre del paciente que después se analiza en el laboratorio.
Extraer la muestra de sangre es sencillo, solo es necesario que el profesional sanitario haga una punción en la vena de los pacientes con la aguja del calibre adecuado al tipo de paciente, y llenar los tubos preparados, en función de lo que se tiene que analizar.
Normalmente, la punción se realiza en el pliegue de la flexión del codo y, antes de hacerla, el personal sanitario coloca un compresor en el brazo, que consiste en una goma, para que se llenen las venas de sangre y extraerla sea más fácil. A veces es complicado pinchar en esta zona y se usan alternativas, como el dorso de la mano y, sobre todo en niños, pies y venas del cuello y de la ingle.
Una vez identificado el punto donde se hará la punción, se debe limpiar con una solución antiséptica antes de pinchar.
En algunos casos, es necesario que los pacientes estén en ayunas para la extracción, pero no siempre es preciso. Todo depende del tipo de análisis que se vaya a hacer.
Conocer la composición de la sangre puede tener diferentes finalidades. Por este motivo nunca se analizan todos los componentes de la muestra, sino aquellos que el médico o la médica determina, en función de los signos y síntomas que presenta la persona paciente o de lo que necesite saber sobre su estado de salud. Se pueden pedir análisis de sangre para:
Los parámetros más utilizados en los análisis de sangre muestran una visión global del estado de salud mediante diferentes indicadores:
Hay estudios específicos que se deben realizar en función de cada caso concreto, por ejemplo los estudios inmunológicos, los análisis genéticos, etc.
Aunque no es habitual que se presenten complicaciones, se pueden producir algunas derivadas de la extracción de la muestra de sangre:
No hay ninguna otra forma de extraer una muestra de sangre.
El angioedema hereditario es una enfermedad de las consideradas raras, es decir, poco frecuente e, incluso, poco conocida por los profesionales sanitarios. Este hecho conlleva que los mismos pacientes necesiten más conocimientos sobre cómo actuar ante situaciones de urgencia, sobre todo cuando se encuentran fuera de su entorno habitual y lejos de su equipo médico.
Se recomienda evitar, en la medida de lo posible, posibles desencadenantes o agravantes de ataques:
Sospecha ante los síntomas siguientes:
El médico debe hacer un diagnóstico diferencial correcto para descartar otras causas, como la apendicitis, por ejemplo.
En este caso, no se debe perder la calma y se han de seguir las instrucciones que da el médico. A continuación facilitamos unos consejos generales:
1. Avisar a alguien que te ayude a explicar lo que te está pasando.
2. Preparar el informe clínico que te ha proporcionado tu médico.
3. Si dispones de medicación de rescate o de emergencia (Berinert®, Cinryze®, vía intravenosa, o Firazyr® subcutáneo):
4. Ir al centro sanitario con urgencias que tengas más cerca.
5. Pedir cita con el médico especialista una vez resuelta la crisis.
En caso de carga sintomática importante en los angioedemas de tipo I y II, se decide administrar un tratamiento de profilaxis con C1-INH
Transfusiones, ¿puedo donar sangre?
No se aconseja la donación de sangre por parte de los pacientes con angioedema hereditario de cualquier tipo o adquirido por déficit de C1-inhibidor.
Viajes largos o al extranjero
Te recomendamos llevar siempre el informe clínico que a tu médico te ha proporcionado, si puede ser, actualizado. Es una buena idea disponer de una traducción del informe al idioma del país donde piensas viajar o al inglés.
Localiza algún centro asistencial del entorno, por si fuera necesario.
Lleva siempre encima la medicación de rescate o de urgencia y verifica la caducidad. Y también aporta el informe médico para no tener ningún problema en los controles de seguridad de los aeropuertos o de las estaciones.
Dieta
No tienes que seguir ninguna dieta especial porque no se trata de un edema de causa alérgica y no está producido o desencadenado por alergia a ningún alimento.
La dieta no influye en la evolución de la enfermedad. Se debe seguir una dieta saludable, como cualquier persona.
Las enfermedades renales afectan el funcionamiento de los riñones, encargados de filtrar la sangre y eliminar desechos. Mantener una dieta equilibrada, una adecuada hidratación y hábitos saludables es clave para preservar su función y prevenir complicaciones.
Los riñones se benefician de una dieta saludable, de un consumo relativamente abundante de agua y de la abstención del tabaco. También son básicos unos buenos hábitos regulares en la defecación y en la micción. El estreñimiento y aguantar la necesidad de orinar son hábitos que perjudican el normal funcionamiento de los riñones.
El consumo de agua pura, sin ninguna sustancia en solución, aparte de las que constituyen alimento como la leche, el caldo y de las infusiones como el café o el té, son necesarias para el buen funcionamiento renal. La cantidad de orina que emite una persona sana es variable dependiendo de la cantidad de agua que beba, de la temperatura ambiental, de que esté en reposo, haga ejercicio, etc. Normalmente, en el caso de una persona adulta sana, se sitúa entre 1 y 2 litros por día. No necesariamente se mejora el funcionamiento renal con un exceso de agua.
El ejercicio y una dieta rica en fibra favorecen unos hábitos en la micción y en las deposiciones que mejoran la función renal. En el caso de enfermedades asociadas, como es el caso muy frecuente de la diabetes, el buen control metabólico de la diabetes es esencial para el mantenimiento de la función renal. El control de la tensión arterial, que muchas veces tiene un origen no conocido, es básico también para el mantenimiento de la función renal.
La enfermedad meningocócica (meningitis) es una enfermedad infecciosa grave causada por una bacteria denominada meningococo que se transmite mediante las secreciones faríngeas y nasales.
El riesgo de contagio de la meningitis aumenta si se tiene contacto estrecho con la persona enferma (si se duerme en la misma habitación, si se vive en la misma casa, si se dan besos en la boca...), pero no hay que desinfectar los objetos ni los espacios porque el meningococo resiste muy poco tiempo fuera del organismo.
Las medidas para prevenir esta enfermedad son:
La actuación adecuada ante un caso de meningitis es administrar los antibióticos a la familia y a las demás personas que conviven con la persona afectada.
Si la enfermedad la produjera el meningococo del grupo B, la única medida preventiva, y la más frecuente en nuestro país, es la quimioprofilaxis, que pretende eliminar el microorganismo de la faringe. De esta manera, se evita que durante unos días circule entre las personas que han tomado la medicación.
En caso de que la enfermedad la produjera el meningococo del grupo C, además de administrar la quimioprofilaxis, se vacunarán las personas próximas que no hayan recibido la vacuna.
Si se tiene constancia de que alguien ha tenido contacto íntimo con la persona enferma durante los diez días anteriores a la aparición de la enfermedad y a dicha persona no se le ha administrado quimioprofilaxis, hay que comunicarlo al personal sanitario.
La educación sanitaria de los pacientes con infecciones osteoarticulares resistentes es clave para evitar la contaminación de los utensilios y posibles complicaciones derivadas de la infección. Así, el profesional sanitario pondrá énfasis en la importancia de la higiene de la zona infectada y facilitará indicaciones para su cura (si es necesario) y para la toma de medicación de manera correcta durante el tiempo pautado.
Por una parte, en el momento en que las personas pacientes reciben el alta, el personal de enfermería les proporciona todo el apoyo y la educación necesarios para que puedan curarse la herida de forma autónoma. La mayoría de pacientes lleva fijadores externos que necesitan cuidados diarios, por lo que, el personal sanitario destacará la importancia de la higiene en la zona infectada, que tiene que limpiarse diariamente y curarse con el apósito pautado.
En el caso de los pacientes que no son autónomos y que no tienen ningún familiar o cuidador referente para las curas, se contactará con el CAP de la zona (a través de la unidad de PREALT) con el fin de que el personal de enfermería correspondiente realice dichas curas. Si los pacientes llevan medicación endovenosa se contactará con la Unidad de Hospitalización a Domicilio para hacer el seguimiento y tratamiento pertinentes.
Por otra parte, se debe explicar a los pacientes la importancia de tomar la medicación pautada. Al recibir el alta, a la mayoría de pacientes se le recetan antibióticos orales de larga duración (pautados por la Unidad de Enfermedades Infecciosas) y se hace hincapié en la importancia de mantener un horario fijo y de no olvidarse de tomar la medicación.
Asimismo, se les recuerda que es fundamental tener unos hábitos saludables, como:
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