Somos la suma de cuatro hospitales: el General, el Infantil, el de la Mujer y el de Traumatología, Rehabilitación y Quemados. Estamos ubicados en el Vall d'Hebron Barcelona Hospital Campus, un parque sanitario de referencia internacional donde la asistencia es una rama imprescindible.
El paciente es el centro y el eje de nuestro sistema. Somos profesionales comprometidos con una asistencia de calidad y nuestra estructura organizativa rompe las fronteras tradicionales entre los servicios y los colectivos profesionales, con un modelo exclusivo de áreas de conocimiento.
¿Quieres saber cómo será tu estancia en el Hospital Universitario Vall d'Hebron? Aquí encontrarás toda la información.
La apuesta por la innovación nos permite estar en vanguardia de la medicina, proporcionando una asistencia de primer nivel y adaptada a las necesidades cambiantes de cada paciente.
El trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH) es el tratamiento definitivo de muchas inmunodeficiencias primarias(IDP) graves. Es un recambio completo de las células de la sangre de nuestro cuerpo. También se le llama trasplante de médula ósea (TMO).
El objetivo de este tratamiento es regenerar una hematopoyesis (proceso de formación, maduración y paso a la sangre de los diferentes tipos de células sanguíneas a partir de células madre) que ha sido eliminada por la administración al paciente de fármacos o radiaciones ionizantes, así como implantar al paciente el sistema inmunológico del donante, que tendrá capacidad de reconocer y atacar las células malignas del paciente.
Por eso, se cambian las células madre de la médula ósea (fábrica de las defensas) por las de otra persona sana (donante). Para ello, se necesita ingresar en el hospital durante uno a tres meses habitualmente.
1.er paso:
2.º paso:
3.er paso:
El tratamiento de la insuficiencia renal tiene cuatro pilares fundamentales.
Los controles de la tensión arterial si es alta, de las cifras de urea elevadas, del desequilibrio de sales minerales (sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio), de la acidosis y de la anemia. Las pruebas analíticas dan mucha información para caracterizar el origen y el grado de gravedad de la enfermedad renal.
La biopsia renal permite realizar un estudio microscópico que muchas veces es imprescindible. Las pruebas genéticas ofrecen también información muy relevante.
Hay tres niveles diferentes de tratamiento:
a) el médico, con la utilización de medicamentos u hormonas para suplir dichas funciones alteradas. Una dieta que genere poca urea o que contenga poco potasio, fármacos que controlan el exceso o defecto de sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio, o la presencia de acidosis. Y fármacos para tratar la anemia.
b) las medidas de depuración extrarrenal: la hemodiálisis (paso de la sangre por un circuito externo que realiza la depuración de las sustancias tóxicas por medio de un filtro adecuado), y la diálisis peritoneal en la que se instila una solución en la cavidad peritoneal del paciente, y al extraerla, se secuestran las sustancias tóxicas que normalmente aparecerían en la orina.
c) el trasplante renal, de donante vivo o de donación cadavérica. En este caso el nuevo riñón suple la función de los riñones enfermos. La duración del injerto renal es variable y depende del control de los episodios de rechazo que se pueden producir, una vez efectuado el trasplante. Un paciente joven con insuficiencia renal puede necesitar más de un trasplante renal a lo largo de su vida, aunque la vida útil de los injertos mejora día a día con la aparición de nuevos fármacos inmunosupresores.
Para tratar el herpes utilizamos los llamados medicamentos antivíricos, como el aciclovir, el famciclovir y el valaciclovir, que son los más eficaces para tratar a las personas afectadas por el VHS-1.
Aun así, aunque reducen la intensidad y frecuencia de los síntomas, no curan la infección.
El trasplante pulmonar consiste en sustituir uno o dos pulmones enfermos por otros sanos. En general, se debe realizar el trasplante cuando hay una enfermedad que comporta una insuficiencia respiratoria crónica grave y progresiva. Los trasplantes pulmonares se iniciaron en 1981 en California. En Cataluña, este tipo de intervención se desarrolla de forma exclusiva en el Hospital Universitario Vall d'Hebron, tanto para niños como para adultos.
Actualmente se practican 4.000 trasplantes pulmonares al año en todo el mundo, entre niños y adultos, especialmente en Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia. En el caso de Cataluña se realizan nueve trasplantes pulmonares por cada millón de población, una cifra que la convierte en un país en vanguardia. Nuestra experiencia incluye desde bebés de meses hasta pacientes de casi 70 años.
Normalmente es el médico neumólogo que atiende a una determinada persona paciente en insuficiencia respiratoria crónica quien contacta con la Unidad de Trasplante Pulmonar del Hospital Vall d'Hebron de adultos o bien de pediatría. A partir de este contacto, el paciente será valorado por un equipo multidisciplinar con el fin de ofrecerle la mejor opción, que puede ser el trasplante o bien el tratamiento médico, únicamente. Siempre debemos considerar que las personas que se someten a un trasplante pulmonar tienen que tener la fuerza necesaria para esperar la operación y superarla. Esta cuestión fundamental y compleja ha de ser resuelta a fin de que el trasplante sea una ayuda para el paciente.
Los índices de supervivencia de los trasplantes pulmonares son muy positivos. Más de la mitad de los pacientes están vivos al cabo de cinco años de la intervención y uno de cada tres pacientes sobrevive al cabo de diez años. No obstante, el objetivo de los especialistas es seguir investigando para mejorar estos resultados en la prevención del rechazo crónico y de todos los factores que facilitan esta complicación.
Los pacientes sometidos a un trasplante pulmonar deben tomar de forma crónica un tratamiento inmunosupresor y algunas profilaxis. La mayor parte de estos tratamientos son por vía oral y, quizás en algún caso, por vía inhalada.
Con el objetivo de prevenir las complicaciones se tienen que seguir los consejos médicos, llevar una vida ordenada y cumplir con la medicación. Aparte de esto, se puede tener una vida normal.
El trasplante cardíaco es la implantación de un corazón nuevo. Cuando los órganos que hay que trasplantar son el corazón y los pulmones se denomina trasplante cardiopulmonar. Este procedimiento es necesario cuando el paciente sufre una insuficiencia cardíaca que limita su actividad diaria y se han agotado el resto de alternativas de tratamiento para su enfermedad.
El objetivo del trasplante es implantar un corazón procedente de otra persona (generalmente de un donante en muerte cerebral) para que supla las funciones del corazón de la persona enferma. A veces, la enfermedad cardíaca ocasiona problemas pulmonares o al revés: la enfermedad pulmonar ocasiona una enfermedad cardíaca. En estos casos es necesario implantar corazón y pulmones, lo que se denomina trasplante cardiopulmonar. Según el tipo de enfermedad, se trasplantarán uno o los dos órganos, siempre con la finalidad de obtener el máximo beneficio con el menor riesgo.
Antes de la intervención es necesario que un equipo de profesionales estudie al paciente siguiendo un protocolo clínico y quirúrgico con la finalidad de tener garantías de éxito.
La intervención se realiza bajo anestesia general. Durante el proceso de trasplante cardíaco, se extrae el corazón enfermo y en su lugar se implanta uno nuevo. En algunas ocasiones se deben trasplantar también los pulmones.
Para realizar estas intervenciones es necesario un equipo multidisciplinar de profesionales altamente especializados y con experiencia, además de la tecnología más avanzada e instalaciones adecuadas.
El posoperatorio tiene lugar en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde médicos intensivistas, cirujanos cardíacos, cardiólogos y neumólogos cuidan de los pacientes hasta que están estables, para trasladarlos, en una fase posterior, a una planta de hospitalización convencional.
Durante este proceso, el médico indica el tratamiento inmunosupresor personalizado y el preventivo de infecciones que el paciente tiene que seguir con las oportunas modificaciones que, eventualmente, se puedan producir a lo largo del posoperatorio.
Una transfusión de sangre y/o hemoderivados es reponer los componentes de la sangre vitales para la supervivencia de los pacientes: hematíes, plaquetas y plasma, que no se pueden sustituir mediante otras alternativas.
Este tratamiento está indicado en las personas pacientes que, en un momento determinado, presentan una carencia de los componentes sanguíneos esenciales.
Las transfusiones comportan unos riesgos y siempre tiene que ser un médico quien tome la decisión de transfundir, en función del estado del enfermo, los resultados de los análisis y una valoración de la situación. En este caso, los pacientes siempre deben firmar un documento de autorización que se denomina consentimiento informado.
La sangre y sus componentes se obtienen de donantes voluntarios y altruistas. Antes de hacer la donación de sangre, es necesario que las personas donantes rellenen un cuestionario sobre su estado de salud y, además, se tienen que someter a una exploración médica. Posteriormente, se analizan todos los componentes sanguíneos obtenidos, para descartar la existencia de enfermedades que se contagian a través de la sangre.
Antes de realizar la transfusión, se debe comprobar que el derivado sanguíneo sea compatible con la sangre de la persona enferma. El personal facultativo responsable tiene que valorar los riesgos y los beneficios del tratamiento para el paciente.
Todos los componentes se administran a través de una vena con catéter venoso.
Aunque actualmente la transfusión de sangre es muy segura, se pueden producir algunos efectos desfavorables:
Actualmente, la transmisión de enfermedades infecciosas asociadas a la sangre es muy poco probable. Todas las unidades de sangre se someten a los análisis preceptivos para conocer su grupo sanguíneo y para prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas como sífilis, hepatitis B, hepatitis C, VIH, enfermedad de Chagas y la infección por el virus linfotrópico T humano.
La quimioterapia consiste en la combinación de diferentes tipos de medicamentos que destruyen las células cancerosas de diferentes maneras. Actúa sobre las células que se dividen rápidamente, las células del cáncer y, también, las sanas.
La quimioterapia se administra de diferentes maneras y por varios motivos:
El cuerpo humano está formado por diferentes células que tienen un funcionamiento determinado. El cáncer empieza cuando un grupo de células se reproduce muy deprisa y de forma incontrolada. Esto afecta a la función y, por lo tanto, al funcionamiento normal del cuerpo.
La quimioterapia actúa sobre estas células que se dividen rápidamente, que pueden ser cancerosas o no. Este tratamiento produce varios efectos secundarios, que dependen del medicamento, la dosis, la duración y cada persona.
La quimioterapia puede ser intravenosa u oral, es decir, se puede administrar por la vena o por la boca. La primera vía de administración es la más común.
Para administrar el tratamiento, a veces, se coloca un catéter que se deja fijo y que va conectado a un disco por debajo de la piel. A través de este dispositivo se administra la medicación. Este catéter recibe el nombre de port-a-cath, aunque existen más tipo de catéteres. La forma en que se accede a la vena depende de las características de la persona y de la duración del tratamiento.
La quimioterapia se aplica en intervalos y la duración depende del tipo de programa, control y tratamiento.
La quimioterapia puede producir los efectos secundarios siguientes:
La coordinación de Programas de donación y trasplante tiene la misión de liderar, integrar y optimizar los procesos de donación y trasplante. Siempre con las máximas garantías de calidad, seguridad y eficiencia, con el objetivo de ofrecer un alto nivel de protección de la salud (donante-receptor) y una mejora de la calidad de vida de los pacientes que necesitan un trasplante.
Nuestro hospital es pionero en la creación de la figura del coordinador de trasplantes. Además, los equipos de trasplantes infantiles y de adultos están coordinados para facilitar la transición e integración de los pacientes pediátricos a adultos.
La Unidad de Angioedema Hereditario del Hospital Vall d'Hebron tiene como objetivos la asistencia multidisciplinar a pacientes de todas las edades que sufren esta enfermedad, así como la docencia y la investigación en este campo.
La Unidad de Angioedema Hereditario (UAEH) de la Sección de Alergología creada en el Hospital Universitario Vall d'Hebron atiende desde hace más de 25 años a pacientes afectados por esta enfermedad.
En Urgencias Pediátricas atendemos a los pacientes hasta que cumplen 16 años, excepto aquellos niños con enfermedades crónicas que requieren un manejo muy específico y que pueden ser atendidos en nuestra Unidad incluso después de esa edad.
Además de las visitas para valorar la patología urgente y emergente, médica o quirúrgica, de los niños y de poder citar a los pacientes que necesiten un control clínico posterior en nuestra consulta, también disponemos de una sala de Observación para hospitalizar a los pacientes que lo requieran.
Gracias a la coordinación entre los equipos de Enfermería, Pediatría de Urgencias, Cirugía Pediátrica, Traumatología, Anestesiología, Radiología, UCI Pediátrica y muchos otros profesionales, somos centro de referencia en AITP (Atención Inicial al Trauma Pediátrico).
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