Somos la suma de cuatro hospitales: el General, el Infantil, el de la Mujer y el de Traumatología, Rehabilitación y Quemados. Estamos ubicados en el Vall d'Hebron Barcelona Hospital Campus, un parque sanitario de referencia internacional donde la asistencia es una rama imprescindible.
El paciente es el centro y el eje de nuestro sistema. Somos profesionales comprometidos con una asistencia de calidad y nuestra estructura organizativa rompe las fronteras tradicionales entre los servicios y los colectivos profesionales, con un modelo exclusivo de áreas de conocimiento.
¿Quieres saber cómo será tu estancia en el Hospital Universitario Vall d'Hebron? Aquí encontrarás toda la información.
La apuesta por la innovación nos permite estar en vanguardia de la medicina, proporcionando una asistencia de primer nivel y adaptada a las necesidades cambiantes de cada paciente.
La esclerosis múltiple es una enfermedad progresiva del sistema nervioso central, discapacitante, de carácter crónico y con una alta complejidad y heterogeneidad. De esta manera, necesita atención de alta especialización multidisciplinar para su diagnóstico, seguimiento y tratamiento.
Las evidencias actuales son insuficientes para hacer recomendaciones sobre la prevención de la esclerosis múltiple. No obstante, se recomienda llevar un estilo de vida saludable y hacer actividad de forma habitual. La esclerosis múltiple afecta más a las mujeres que a los hombres, suele aparecer en personas adultas jóvenes y es la segunda causa de discapacidad no traumática.
Cuando se pacta con la persona paciente el inicio de un fármaco como tratamiento de fondo o sintomático de la esclerosis múltiple:
Los síntomas de la esclerosis múltiple pueden ser muy variados, de modo que se recomienda consultar al equipo sanitario especializado cuando se sienta:
Aunque no existen evidencias científicas que permitan hacer recomendaciones concretas para prevenir o variar el curso de la enfermedad, hay una serie de consejos sobre la dieta, los hábitos y el ejercicio físico que los pacientes y, en general, toda la población, deben tener en cuenta:
También se recomienda seguir con la actividad cotidiana y mantenerse activo combinando momentos de actividad con momentos de reposo en caso de fatiga y buscando estrategias para economizar la energía.
La vitamina D adquiere una importancia relevante en su relación con la enfermedad, sobre la cual se está estudiando con intensidad. A menudo las personas afectadas presentan un déficit de esta vitamina, de modo que se recomienda tomar un suplemento de la misma, siempre bajo el criterio y el control del especialista.
La esclerosis múltiple es una enfermedad compleja y de carácter crónico, por lo que se recomienda que el entorno de la persona afectada tenga la información adecuada y amplia. También es positivo que puedan disponer del asesoramiento continuado siempre que sea necesario.
A la figura del cuidador familiar o profesional, cuando sea necesaria, puede ser útil ofrecerle formación y recomendaciones prácticas sobre temas como por ejemplo la alimentación, la higiene y la movilidad de la persona paciente.
Educación sanitaria en el diagnóstico, al inicio del tratamiento y para la movilización del paciente discapacitado.
El cáncer de testículo es el tumor más frecuente en hombres entre los 15 y los 35 años. Más del 90% de los cánceres de testículos se desarrollan en las células germinales, que son las encargadas de producir esperma.
Los tumores testiculares secundarios son causados por células cancerosas que se propagan a los testículos desde otras partes del organismo (metástasis). Estos cánceres son mucho menos comunes que las formas anteriores de cáncer de testículo.
Si bien estos tumores se originan en los testículos, también pueden aparecer ocasionalmente en el abdomen, el tórax o en otras áreas del cuerpo, como tumor primario o como afectación a distancia de un tumor primario en el testículo.
Habitualmente el cáncer de testículo debuta como una masa testicular no dolorosa unilateral o como un hallazgo incidental en una ecografía.
Las causas del cáncer de testículo no se saben, pero existen factores que pueden aumentar el riesgo de sufrirlo, como:
No hay ninguna conexión conocida entre el cáncer de testículo y los traumatismos de testículos, las rupturas musculares, los baños calientes o la ropa ajustada.
Una vez que el tratamiento se haya completado, la vigilancia es crucial. El médico recomendará la realización de autoexámenes y de controles regulares.
Durante las revisiones, el urólogo examinará el testículo no afectado en busca de posibles bultos o anomalías, se harán análisis de sangre periódicos para cuantificar los marcadores tumorales y se solicitarán pruebas de imagen, como radiografías de tórax o tomografías computarizadas regulares, para detectar cualquier recidiva tumoral.
El cáncer de testículo es un tipo de cáncer que se puede tratar de manera eficaz y curar potencialmente si se diagnostica y trata a tiempo. El cáncer de testículo avanzado también se puede curar con tratamiento.
Ni el cáncer de testículo ni la extirpación de un testículo deberían alterar la función sexual o la fertilidad. La extirpación de un testículo causa un efecto mínimo en la fertilidad, dado que un único testículo produce grandes cantidades de esperma. En el caso de los hombres que requieran más tratamientos, es posible que la fertilidad se vea afectada, al menos de forma temporal.
El cáncer de próstata es el tumor que se diagnostica con mayor frecuencia en hombres adultos de países desarrollados con larga esperanza de vida. Se trata de un crecimiento atípico y descontrolado de las células que forman la glándula prostática.
Si hay sospecha debido a síntomas o a un PSA elevado, se realizará un tacto rectal y una nueva determinación de PSA en sangre. Si el tacto rectal es positivo (se aprecia un nódulo o endurecimiento de la próstata), se realizará una biopsia. Si el tacto rectal es negativo, se valorarán los niveles de PSA para decidir si es necesario realizar la biopsia. El PSA se utiliza como cribado en la población general para poder diagnosticar precozmente el cáncer de próstata.
Es un buen marcador tumoral porque aumenta cuando las glándulas prostáticas se desestructuran debido a su crecimiento tumoral. Como también está presente en la próstata normal y aumenta además en el crecimiento benigno de la próstata, siempre debe interpretarse en el contexto individual de cada paciente. Un aumento de PSA no es sinónimo de cáncer de próstata, y siempre debe realizarse el tacto rectal y una ecografía. El diagnóstico final solo lo proporciona la biopsia.
Los factores de riesgo en el desarrollo de la enfermedad incluyen:
El perfil típico es un paciente hombre de entre 50 y 70 años, en el que puede coexistir un crecimiento benigno de la próstata.
Muchos hombres con cáncer de próstata son asintomáticos.
A menudo, el primer signo de la enfermedad es un hallazgo casual de un antígeno prostático específico (PSA) elevado en un análisis rutinario. A veces, la enfermedad puede producir síntomas locales relacionados con el crecimiento de la glándula prostática, que pueden simular los provocados por la hiperplasia benigna de próstata. En estos pacientes, el dolor óseo suele estar relacionado con estados más avanzados de la enfermedad.
Experimentar molestias al orinar no significa necesariamente que se tenga cáncer de próstata. Consulte con su médico si presenta cualquiera de estos síntomas para asegurarse de recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
El diagnóstico del cáncer de próstata se realiza mediante los niveles de PSA sérico, el tacto rectal y la biopsia prostática guiada por ecografía.
La realización de biopsias de próstata puede provocar algunas complicaciones, que en la mayoría de los casos se superan sin dejar secuelas. Las más frecuentes son:
Cuando el cáncer de próstata es localizado y de bajo riesgo, se puede tratar mediante la extirpación quirúrgica y la radioterapia. En caso de diseminación, se valora el tratamiento con radioterapia y hormonas para frenar el crecimiento tumoral. A veces, si el paciente es de edad avanzada, se monitoriza de manera estrecha la evolución del cáncer antes de realizar la extirpación, ya que en algunos casos no supone una amenaza para su supervivencia a corto plazo.
La supervivencia del cáncer de próstata depende del estadio en el momento del diagnóstico: es bastante favorable en los localizados, menos en los avanzados y peor en los diseminados. Por ello, está indicada la evaluación periódica de la próstata por el médico de cabecera.
La infección de orina es la presencia de bacterias en las vías urinarias, que normalmente son estériles. Puede afectar a las vías bajas (vejiga o uretra) o a los riñones, en cuyo caso se denomina pielonefritis. Los síntomas más frecuentes son dolor al orinar, necesidad de orinar con frecuencia o fiebre. El tratamiento suele ser antibiótico.
La infección urinaria de vías bajas se caracteriza por dolor local que aumenta al orinar y, en ocasiones, por emisión de orina a veces turbia, a veces oscura, generalmente sin fiebre.
La infección urinaria de vías altas (pielonefritis) se caracteriza por fiebre alta, dolor local intenso en la región lumbar y dolor o molestias al orinar.
La infección urinaria se caracteriza por dolor local (parte baja del abdomen o zona lumbar) que aumenta al orinar, con emisión de orina muchas veces turbia o, si contiene eritrocitos, de color oscuro.
Puede presentarse fiebre alta, especialmente si se trata de una pielonefritis (infección urinaria de vías altas).
Puede afectar a todas las edades, desde la infancia hasta la vejez. Es algo más frecuente en mujeres, y existen factores que la favorecen (embarazo en mujeres o aumento del tamaño de la próstata en hombres), así como anomalías urológicas (malformación preexistente o presencia de litiasis renal).
El diagnóstico se realiza mediante examen del sedimento urinario para detectar leucocitos y/o bacterias, y mediante cultivo microbiológico para identificar el germen causante y determinar el antibiótico más adecuado (antibiograma).
El tratamiento de la infección urinaria suele ser antibiótico. En infecciones bajas se administra generalmente por vía oral. En infecciones altas (pielonefritis) se administra habitualmente por vía intravenosa, aunque en algunos casos puede realizarse tratamiento ambulatorio por vía oral.
Las pruebas habituales incluyen sedimento y cultivo de orina (urocultivo con antibiograma). Puede estar indicada una ecografía para evaluar los riñones y vías urinarias y detectar obstrucciones o litiasis que hayan favorecido la infección.
La ecografía también permite evaluar el estado de los riñones. También puede ser indicada una analítica general para valorar la repercusión de la infección urinaria en el organismo y, específicamente, en la función renal.
La infección urinaria se previene con micciones frecuentes (cada 2-3 horas) y, sobre todo, evitando retener la orina; es importante ir al baño al notar la sensación de vejiga llena, sin esperar demasiado tiempo.
La hiperplasia benigna de próstata es el crecimiento no canceroso de la próstata que puede aparecer con la edad y provocar obstrucción del flujo urinario. Puede causar síntomas como dificultad para orinar, aumento de la frecuencia miccional y afectación de la calidad de vida.
La próstata es un órgano glandular presente en los hombres, y se encuentra atravesada por la uretra. Interviene en la formación del líquido seminal (80% del contenido) y, por lo tanto, es un órgano sexual. Cuando crece, sobre todo a partir de los 50 años, da lugar a la hiperplasia benigna, pero que dará síntomas, ya que como consecuencia se constriñe la uretra prostática y, por lo tanto, obstruye el paso normal de la orina.
La uretra es el conducto urinario que va de la vejiga de la orina al exterior. En el caso del hombre, tiene dos tramos, la uretra prostática (que pasa por medio de la próstata) y la uretra peniana, que atraviesa todo el pene hasta el exterior.
Cuando la próstata aumenta de tamaño (hiperplasia benigna de próstata o HBP), se produce la disminución del calibre de la uretra y esto causa los síntomas. La obstrucción de la uretra por parte de la próstata es progresiva y repercute en la vejiga de la orina, que tiene que hacer más esfuerzo para poder vaciar la orina. Además, puede facilitar infecciones de orina y la formación de litiasis (piedras o cálculos) procedentes de las sales que contiene la orina porque no se vacía con facilidad y por eso se produce la sedimentación de sales.
Si la obstrucción es muy importante, la dificultad para eliminar la orina puede llegar a lesionar los riñones porque la vejiga no se puede vaciar adecuadamente.
Micción más frecuente de lo normal, micción nocturna, pérdida en la fuerza del chorro de la orina, urgencia miccional (el paciente percibe un deseo intenso de ir a orinar) y también episodios en los que se escapa la orina.
A hombres de más de 50 años, con aumento de la incidencia a medida que aumenta la edad.
Se realiza con la historia clínica, donde se recogen los síntomas del paciente, con un tacto rectal, de modo que el médico tiene acceso a la próstata para valorar su tamaño e irregularidades. Una ecografía dará información de los riñones, del tamaño de la próstata y grado de vaciamiento de la vejiga.
La determinación de PSA nos facilitará la sospecha de cáncer de próstata.
Se basa inicialmente en fármacos por vía oral que relajan la musculatura prostática para facilitar el paso y la evacuación normal de la orina, y otros que reducen su volumen. En fases más evolucionadas será necesario hacer un vaciamiento de la parte central de la próstata mediante una resección transuretral o enucleación a través de láser.
Exploración física, ecografía, determinación de PSA. Fluxometría y valoración del residuo postmiccional.
No existe. Los controles periódicos o las consultas por la aparición de síntomas son la clave para el diagnóstico precoz.
El dolor pélvico crónico es una condición persistente de más de seis meses que afecta la zona pélvica y estructuras relacionadas, tanto en hombres como en mujeres. Tiene un origen multifactorial y puede impactar de forma significativa en la calidad de vida, la esfera sexual y el bienestar emocional.
El dolor pélvico crónico se define como un "dolor crónico o persistente de las estructuras relacionadas con la pelvis tanto de los hombres como de las mujeres". Frecuentemente causa un impacto tanto en el ámbito del comportamiento, como cognitivo, sexual y emocional. Se manifiesta a menudo como disfunciones ginecológicas, sexuales, intestinales o del propio suelo pélvico. Por lo tanto su abordaje es MULTIDISCIPLINAR.
El dolor pélvico crónico tiene que tener una duración de 6 meses como mínimo y afectar la zona pélvica, la pared abdominal del ombligo hacia abajo, la zona lumbosacra de la espalda y/o las nalgas y tiene que ser de suficiente intensidad para provocar discapacidad en el paciente y/o precisar atención médica.
Obviamente esto provoca una clara afectación sobre la calidad de vida de las personas que sufren esta enfermedad.
El origen es incierto, pero se sabe que se gesta por múltiples condiciones biológicas, orgánicas, psicológicas y ambientales que interaccionan de forma no lineal, generando una vulnerabilidad para presentarlo. Existe una clara hiperfrecuentación a múltiples especialistas por parte de los pacientes, con peticiones de exploraciones complementarias, que pueden llegar a ser iatrogénicas, donde el enfermo a menudo se siente incomprendido y maltratado por el sistema sanitario.
Se trata más de la descripción de una condición clínica que no tanto de un diagnóstico como tal y por eso los síntomas pueden ser muy variados pero siempre focalizados en el dolor persistente. Tendrá un impacto muy importante en las mujeres en edad reproductiva y el impacto sobre la calidad de vida variará mucho en función de las causas. No podemos olvidar que impactará muy seriamente sobre la esfera sexual de los pacientes y eso puede provocar problemas de carácter psicológicos muy relevantes.
La prevalencia del dolor pélvico crónico en el ámbito epidemiológico es muy variable según los estudios. Seguramente esto tenga que ver con aspectos socioculturales. Puede ir del 6,4% al 25,4% en las mujeres, según los últimos estudios, y es inferior entre los hombres, donde se sitúa entre el 2% y el 17%. Es muy probable que en el caso de los hombres exista una infravaloración de esta prevalencia en relación con una menor predisposición para consultar problemas que también afectan a la esfera sexual.
El diagnóstico es clínico, es necesario realizar una adecuada anamnesis clínica con el paciente y/o familiares por parte de un profesional sanitario especializado. Se dispone de diferentes escalas para valorar la gravedad de los síntomas o trastornos comórbidos asociados, y de pruebas neuropsicológicas que evalúan las dificultades cognitivas de atención y concentración. También existen las pertinentes pruebas complementarias para descartar organicidad y poder hacer un buen diagnóstico.
Es necesario el abordaje multimodal: psicoeducación, tratamiento psicológico y tratamiento farmacológico. Al existir también una afectación de la sexualidad tenemos que considerar muy importante el abordaje con las parejas de los pacientes, si es el caso. Se dispone de diferentes fármacos que han demostrado ser de ayuda para el control de síntomas, dado el caso. Es muy importante para el tratamiento generar una buena relación médico-paciente que evite exploraciones complementarias innecesarias e iatrogenia.
Anamnesis clínica. Entrevista psicológica. Exploración neuropsicológica. Analítica sanguínea, constantes vitales, peso y talla. Neuroimagen. Escáneres.
Colaborar con los profesionales sanitarios de las diferentes especialidades que tratan el dolor pélvico crónico. Programar visitas regulares y llevar a cabo la gestión adecuada de la demanda de pruebas complementarias e intervenciones médicas para evitar iatrogenia. Hacer actividad física regular, intentar tener un buen descanso nocturno, estar activo y participar en actividades laborales y/o de ocio, practicar terapias de relajación tipo mindfulness y evitar el consumo de tóxicos. Fisioterapia rehabilitadora.
El tratamiento ante la sospecha de un tumor testicular es la cirugía y retirada del testículo afectado. La cirugía es una parte importante del diagnóstico y tratamiento del cáncer testicular.
La orquiectomía radical consiste en la extirpación de uno o de los dos testículos afectados por vía inguinal, para posteriormente realizar un análisis anatomopatológico que permita identificar el tipo de tumor. Esta información ayudará a las/los profesionales a escoger la terapia posterior más adecuada para tratarlo.
Después de la cirugía, algunos pacientes pueden necesitar tratamiento con quimioterapia o radioterapia, con una respuesta excelente en la gran mayoría de los casos. Estas terapias a menudo se prescriben tras la cirugía para actuar sobre las células cancerosas restantes que se puedan haber propagado a otras partes del organismo, como los nódulos linfáticos.
Un estudio de extensión inicial detallado, un tratamiento precoz adecuado y un seguimiento estricto son los pilares que promueven una elevada supervivencia y calidad de vida a estos pacientes.
Los pacientes con enfermedad localizada pueden recibir tratamientos de intención curativa, fundamentalmente cirugía o radioterapia en sus diferentes formas. Sin embargo, estos tratamientos radicales no son inocuos y pueden presentar efectos colaterales que afectarán a la calidad de vida de los pacientes tratados: alteraciones en la erección, pérdidas de orina y/o trastornos digestivos.
No todos los tumores prostáticos son de alta agresividad o suponen un impacto en la supervivencia, ni siquiera deterioro de la calidad de vida en los pacientes. Son los tumores que etiquetamos de bajo o muy bajo riesgo, poco agresivos y poco voluminosos, que se pueden controlar sin necesidad de tratamiento activo inmediato, vigilándolos de cerca, eso sí.
Es la cirugía en la que se extirpa la glándula prostática. En esta operación, el/la urólogo/a extirpa la totalidad de la próstata y las vesículas seminales. En algunos casos también se extirpan a la vez los ganglios linfáticos que hay cerca. El uso del sistema robótico DaVinci y el abordaje mínimamente invasivo permiten llevar a cabo este procedimiento con más exactitud y con resultados excelentes
En este tratamiento se administra una radiación ionizante desde una fuente de irradiación externa que está integrada en unos equipos denominados aceleradores lineales. Se consigue modular la radiación y aplicarla directamente sobre la próstata protegiendo todo lo posible los órganos vecinos (vejiga, recto y uretra). Consiste en unas cuantas sesiones de tratamiento que se realizan en el hospital de manera ambulatoria.
En caso de enfermedad diseminada, el tratamiento que se propone se basa en la supresión de la testosterona, nuevas moléculas hormonales y quimioterapia en función de la fase de la enfermedad.
El tratamiento de las enfermedades renales se centra en controlar los factores que afectan a la función del riñón, como la tensión arterial y los desequilibrios metabólicos. Un buen diagnóstico permite adaptar el tratamiento y frenar la progresión de la enfermedad.
Hay tres niveles diferentes de tratamiento:
a) el médico, con la utilización de medicamentos u hormonas para suplir dichas funciones alteradas. Una dieta que genere poca urea o que contenga poco potasio, fármacos que controlan el exceso o defecto de sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio, o la presencia de acidosis. Y fármacos para tratar la anemia.
b) las medidas de depuración extrarrenal: la hemodiálisis (paso de la sangre por un circuito externo que realiza la depuración de las sustancias tóxicas por medio de un filtro adecuado), y la diálisis peritoneal en la que se instila una solución en la cavidad peritoneal del paciente, y al extraerla, se secuestran las sustancias tóxicas que normalmente aparecerían en la orina.
c) el trasplante renal, de donante vivo o de donación cadavérica. En este caso el nuevo riñón suple la función de los riñones enfermos. La duración del injerto renal es variable y depende del control de los episodios de rechazo que se pueden producir, una vez efectuado el trasplante. Un paciente joven con insuficiencia renal puede necesitar más de un trasplante renal a lo largo de su vida, aunque la vida útil de los injertos mejora día a día con la aparición de nuevos fármacos inmunosupresores.
El Servicio de Urología destaca por la integración de la actividad de alta tecnología y de especialización hospitalaria con los cuidados básicos de la asistencia primaria. La creación de circuitos rápidos de acceso al Hospital y de protocolos compartidos con los facultativos de la asistencia primaria añaden a la excelencia los valores de equidad y eficiencia, absolutamente necesarios en el marco de la sanidad pública.
El Servicio de Urología es una referencia en patologías complejas para Cataluña y el resto del Estado español. Tiene como objetivo integrar la asistencia, la docencia y la investigación. Durante los últimos años hemos incorporado las técnicas quirúrgicas más modernas y menos invasivas, como la cirugía laparoscópica y robótica (Da Vinci).
La aceptación de estas condiciones supone que dais el consentimiento al tratamiento de vuestros datos personales para la prestación de los servicios que solicitáis a través de este portal y, si procede, para realizar las gestiones necesarias con las administraciones o entidades públicas que intervengan en la tramitación. Podéis ejercer los derechos mencionados dirigiéndoos por escrito a web@vallhebron.cat, indicando claramente en el asunto “Ejercicio de derecho LOPD”. Responsable: Hospital Universitario Vall d’Hebron (Instituto Catalán de la Salud). Finalidad: Suscripción al boletín del Vall d’Hebron Barcelona Hospital Campus, donde recibiréis noticias, actividades e información de interés. Legitimación: Consentimiento del interesado. Cesión: Sí procede, VHIR. No se prevé ninguna otra cesión. No se prevé transferencia internacional de datos personales. Derechos: Acceso, rectificación, supresión y portabilidad de los datos, así como limitación y oposición a su tratamiento. El usuario puede revocar su consentimiento en cualquier momento. Procedencia: El propio interesado. Información adicional: La información adicional se encuentra en https://hospital.vallhebron.com/es/politica-de-proteccion-de-datos.