Somos la suma de cuatro hospitales: el General, el Infantil, el de la Mujer y el de Traumatología, Rehabilitación y Quemados. Estamos ubicados en el Vall d'Hebron Barcelona Hospital Campus, un parque sanitario de referencia internacional donde la asistencia es una rama imprescindible.
El paciente es el centro y el eje de nuestro sistema. Somos profesionales comprometidos con una asistencia de calidad y nuestra estructura organizativa rompe las fronteras tradicionales entre los servicios y los colectivos profesionales, con un modelo exclusivo de áreas de conocimiento.
¿Quieres saber cómo será tu estancia en el Hospital Universitario Vall d'Hebron? Aquí encontrarás toda la información.
La apuesta por la innovación nos permite estar en vanguardia de la medicina, proporcionando una asistencia de primer nivel y adaptada a las necesidades cambiantes de cada paciente.
La esclerodermia es una enfermedad autoinmune rara que provoca un exceso de colágeno y endurecimiento de la piel. También puede afectar a órganos como el pulmón, el corazón, el riñón o el aparato digestivo. Uno de los síntomas más característicos es el fenómeno de Raynaud, con cambios de color en los dedos con el frío. El tratamiento se centra en controlar los síntomas y las complicaciones según los órganos afectados.
El Fenómeno de Raynaud: es una de las manifestaciones más características de la enfermedad (97% de los casos) y es la primera expresión clínica en la mayoría de pacientes. Se debe a una vasoconstricción de los capilares sanguíneos. El enfermo explica que con el frío los dedos de las manos cambian de color y se vuelven primero pálidos (como la cera) para al cabo de un rato pasar a presentar un tono azulado y finalmente adquieren un aspecto rojizo. La presencia de fenómeno de Raynaud no es siempre indicativo de tener una esclerodermia, En realidad, en solo un 5% de las personas que presentan fenómeno de Raynaud se desarrollará posteriormente la enfermedad. Casi la mitad de los enfermos pueden presentar úlceras digitales, como expresión de una grave lesión de la microcirculación.
La manifestación más peculiar de la enfermedad es la afectación de la piel. Es dura, tensa y sin arrugas (difícil de pellizcar). La magnitud de la afección cutánea es variable y tiene relación con el pronóstico. Se distinguen dos formas clínicas: la forma limitada (afección cutánea distal a codos y rodillas) y la forma difusa (afección cutánea distal y proximal a codos y rodillas, y tronco). La cara puede verse afectada por igual en las dos formas clínicas. El subtipo con afección cutánea limitada tiene mejor pronóstico que la difusa. Se puede apreciar, asimismo, una disminución de la abertura bucal (microstomía). En la piel hay zonas hiperpigmentadas y acrómicas, telangiectasias (acumulación de pequeños vasos sanguíneos) y, en ocasiones, se palpan depósitos cálcicos subcutáneos (calcinosis)
La mayoría de pacientes notan dolores articulares y musculares, observándose en casos extremos contracturas y retracciones de los dedos de las manos. Cuando está afectado el tubo digestivo –lo que sucede con mucha frecuencia- el enfermo se queja de ardor y dificultar para tragar, ya que el esófago ha perdido la capacidad de movilizar la comida hacia el estómago. La afección pulmonar es la principal causa de muerte y puede ser en forma de fibrosis o de hipertensión pulmonar; la tos, el ahogo y la insuficiencia cardíaca son las principales manifestaciones de la afección pulmonar. Cuando está afectado el corazón se detectan alteraciones del ritmo cardíaco y en algunos casos síntomas de angina de pecho, por afectación de los pequeños vasos coronarios. En un pequeño porcentaje (alrededor del 5%) la esclerodermia altera el riñón (crisis renal esclerodérmica) y se manifiesta en forma de hipertensión arterial maligna e insuficiencia renal.
Conviene indicar que no todos los pacientes con esclerodermia presentan todas las manifestaciones descritas. Es más, puede concluirse que existe una gran variabilidad, casi individual, en la expresión clínica de la enfermedad.
La esclerodermia es una enfermedad rara con una incidencia de 4-18,7/millón/año y una prevalencia de 31-286/millón. Predomina en el sexo femenino, con una relación variable, según las series, que oscila entre 3:1 a 14:1 (mujer/varón). La edad de presentación se sitúa alrededor de los 30-40 años.
Cuando la sintomatología referida es evidente, el diagnóstico no ofrece demasiadas dudas. Son de ayuda para confirmar el diagnóstico, y para valorar el grado de afección de los distintos órganos que pueden verse alterados, diversas pruebas complementarias.
“Enfermedad incurable, pero no intratable” La esclerodermia no tiene, en la actualidad, un tratamiento con resultados satisfactorios, pero eso no significa que no se pueda tratar. El tratamiento es sintomático, según el órgano afectado. Para el fenómeno de Raynaud: vasodilatadores, antiagregantes; reflujo gastroesofágfico: inhibidores de la bomba de protones; crisis renal: inhibidores de la enzima conversiva de la angiotensina/diálisis; fibrosis pulmonar: inmunosupresores/trasplante pulmonar; hipertensión pulmonar: vasodilatadores/trasplante pulmonar. En enfermos con la forma difusa y menos de tres años de evolución se pueden indicar inmunomoduladores como el micofenolato sódico (o de mofetilo), o el metotrexato, como tratamiento de base.
Las pruebas más habituales para confirmar y/o valorar la afección de los distintos órganos son: análisis generales y datos inmunológicos (anticuerpos antinucleares específicos); capilaroscopia, tomografía axial computarizada de alta resolución de tórax, pruebas funcionales respiratorias, manometría esofágica y ecocardiografía. En el seguimiento de estos enfermos deben practicarse anualmente unas pruebas funcionales respiratorias y un ecocardiograma.
La base para la recuperación es el tratamiento farmacológico, que ha mejorado mucho en los últimos años, y la adopción de hábitos de vida saludable.
Con respecto al tratamiento, existen varias opciones, como los corticoides, inmunosupresores y agentes biológicos, que se utilizan teniendo en cuenta la actividad o la localización de la enfermedad, y según las complicaciones que se puedan presentar.
Lo más importante, una vez acordado el tratamiento con el especialista, es no dejarlo, ya que eso implicaría recaídas y un mal control de la enfermedad.
El Servicio de Aparato Digestivo ofrece una atención integral y altamente especializada a las personas con enfermedades digestivas. Su actividad combina asistencia, docencia e investigación para proporcionar una medicina de referencia, innovadora y centrada en el paciente.
La misión del Servicio de Aparato Digestivo es mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades digestivas mediante una asistencia de excelencia, la generación de conocimiento a través de la investigación y la transmisión de conocimiento y valores mediante la docencia y la formación.
El Servicio del Aparato Digestivo es un centro académico de referencia nacional e internacional que atiende patologías digestivas de alta complejidad en un hospital público, universitario y comunitario. Te ofrecemos un programa docente diseñado según el programa del Consejo Nacional de la Especialidad de Aparato Digestivo.
Itinerario formativo del Aparato digestivo
Desde el punto de vista internacional, el servicio está reconocido como European Training Center por el European Gastroenterology Board de la Comunidad Europea y como centro receptor para el programa UEG Clinical and Research Visiting Fellowship y colaborador del Investigator Network del Rome Foundation Research Institute. Asistencialmente formamos parte de unidades de referencia nacional como el Comité de Tumores Neuroendocrinos y el Comité de Inmunodeficiencias Primarias del Adulto. Además, desde el punto de vista de la investigación, nuestra unidad está reconocida como grupo de excelencia por el AGAUR desde el año 2009 (Agencia de Gestión de ayudas Universitarias y de Investigación) y como grupo CIBERehd (Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas) desde el año 2008.
La unidad docente pertenece al Área de Aparato Digestivo e Hígado que integra los Servicios de Aparato Digestivo, Endoscopia y Hepatología, aunque también trabajamos en colaboración con Medicina interna, Medicina intensiva, Urgencias, y los Servicios de Radiodiagnóstico, Soporte nutricional y Cirugía digestiva.
En la práctica diaria, los médicos residentes visitan a los pacientes junto con los médicos de plantilla, realizando la historia clínica y exploración física bajo su supervisión. Asimismo, realizan la valoración de las pruebas complementarias como exploraciones endoscópicas, radiológicas, manométricas y anatomopatológicas necesarias para una adecuada toma de decisiones y para el diagnóstico de las enfermedades del esófago, estómago, intestino, colon, páncreas, hígado y vías biliares. Durante la residencia, los médicos conocen las enfermedades más frecuentes de la especialidad y a menudo tienen la oportunidad de enfrentarse a casos más complejos, que representan un modelo de interacción con otras unidades del hospital. En Hepatología tienen la oportunidad de aprender las características de la hepatitis aguda y crónica o la cirrosis hepática, así como de llevar a cabo el diagnóstico, las pruebas serológicas, el tratamiento y, en el caso de que existan, las posibles complicaciones y prevención. Durante su rotación en Endoscopias realizan una formación gradual y supervisada, que abarca desde las exploraciones diagnósticas hasta la endoscopia terapéutica básica, así como la asistencia a los adjuntos en técnicas de endoscopia avanzada como la ecoendoscopia o la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica.
Los residentes del Servicio de Digestivo realizan guardias de medicina interna durante el primer año y, posteriormente, a partir del segundo año de residencia, guardias de especialidad (4 guardias al mes, aproximadamente), junto con un adjunto de presencia física.
El Programa de Aparato Digestivo también lleva a cabo una tarea científica importante en el Instituto de Investigación Vall d'Hebron y el CIBERehd y cuenta con cinco líneas de investigación:
¿Por qué hacer la especialidad en Vall d'Hebron?
El estreñimiento es un trastorno del hábito intestinal que se caracteriza por una disminución en la frecuencia evacuativa del excremento o en excrementos duros y difíciles de expulsar. Afecta más a las mujeres y, en muchos casos, cursa con dolor o molestias abdominales. Esta entidad tiene una repercusión personal, sanitaria y social muy importante.
En la mayoría de los casos, la causa del estreñimiento es desconocida, sin una lesión orgánica o anatómica que lo explique, y se define como estreñimiento funcional o primario. En otros casos, la aparición del estreñimiento se ve favorecida por determinadas enfermedades o medicamentos, que es lo que se conoce como estreñimiento secundario.
Dentro del estreñimiento primario podemos distinguir algunas variantes:
El estreñimiento secundario se debe al consumo de ciertos medicamentos, sobre todo opiáceos para el dolor, y a enfermedades neurológicas, metabólicas, infecciosas (Chagas) y al cáncer, entre otros.
El más frecuente es la dificultad para la evacuación.
En caso de que haya alteración en la evacuación rectal, los síntomas pueden ser:
Esta entidad es muy común tanto en adultos como en niños, y puede afectar a entre un 10 y un 30% de la población mundial. El 69% de los pacientes que lo sufren dicen que afecta a su rendimiento escolar o laboral, y el 40% de los pacientes con estreñimiento ha consultado en alguna ocasión al médico por este motivo. En el Estado español, entre los años 2005-2006 se dispensaron más de 23 millones de unidades de varios laxantes durante un año.
En general, no se hacen estudios de rutina en pacientes con estreñimiento crónico si no hay signos de alarma como pueden ser fiebre, pérdida de peso o sangrado rectal. En cambio, el estreñimiento de reciente aparición, sin causa aparente o que no responde bien al tratamiento tiene que estudiarse mediante diferentes pruebas como:
El estreñimiento tiene que ser tratado de manera individualizada y hay que analizar la presencia de las causas que lo originen o lo agraven. También hay que investigar los hábitos dietéticos, higiénicos y el consumo de fármacos del paciente.
La ausencia de respuesta a este tratamiento tiene que ser valorada por especialistas.
Existen varias maneras de prevenir el estreñimiento:
La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria crónica intestinal que comporta lesiones de forma recurrente en cualquier parte del tubo digestivo. Afecta especialmente a personas jóvenes que presentan episodios de síntomas estomacales como diarrea, dolor abdominal, fiebre, sangre en las deposiciones o fístulas. La enfermedad de Crohn provoca varios problemas de salud que pueden comportar cambios en los ámbitos personales, sociales y familiares de la vida de los pacientes.
Los cambios en el estado de salud dependen directamente:
Por todos estos cambios, el enfermo puede sentir que pierde calidad de vida y que tiene que visitar al médico con frecuencia.
El cuidado de los pacientes con esta enfermedad requiere una aproximación multidisciplinar centrada en sus necesidades para evitar la reiteración de los pacientes.
La enfermedad se presenta en forma de brotes. Es decir, los síntomas suelen alternar periodos de actividad, en los que el paciente se encuentra mal (que denominamos brotes) con otros en los que la enfermedad se apaga (los denominamos fases de remisión).
Los síntomas que se suelen presentar con más frecuencia en un brote de esta enfermedad son:
La enfermedad de Crohn tiene una incidencia de 1 a 10 pacientes cada 100.000 habitantes al año y una prevalencia de 300 pacientes por 100.000 habitantes. Puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente en adultos jóvenes de 20 a 40 años. Afecta tanto a hombres como a mujeres, que presentan factores de predisposición como tabaquismo, familiares de primer grado con enfermedad de Crohn o una microbiota fecal alterada.
Para hacer el diagnóstico, el médico se basa en la suma de síntomas que lo llevan a pedir las pruebas complementarias que identifican y localizan las lesiones en el intestino.
La prueba más importante es la colonoscopia, que consiste en la introducción de un tubo flexible por el ano que permite visualizar el interior del intestino y mediante el cual se pueden obtener biopsias. También se usan pruebas radiológicas como la resonancia o el TAC. Los resultados de las biopsias sirven para confirmar el diagnóstico.
La base para la recuperación es el tratamiento farmacológico, que ha mejorado mucho en los últimos años, y la adopción de hábitos de vida saludables.
Con respecto al tratamiento, hay varias opciones, como los corticoides, inmunosupresores y agentes biológicos, que se utilizan teniendo en cuenta la actividad o la localización de la enfermedad, y según las complicaciones que pueda presentar. Lo más importante, una vez acordado el tratamiento con el especialista, es no dejarlo, ya que ello implicaría recaídas y un mal control de la enfermedad.
Este síndrome es uno de los trastornos gastrointestinales más frecuentes en la consulta de gastroenterología. Se caracteriza por la presencia de dolor abdominal crónico asociado a cambios en el hábito deposicional, en forma de diarrea o estreñimiento. Es frecuente en mujeres jóvenes y tiene una repercusión personal, sanitaria, económica y social muy importante.
Las evidencias científicas aportadas en los últimos años sugieren que en su desarrollo hay implicados múltiples factores de diversa índole:
Actualmente se considera un trastorno resultante de un desequilibrio en el eje cerebro-intestino-microbiota. Este desequilibrio afecta negativamente a la función de la barrera intestinal y activa el sistema inmunitario y nervioso del aparato digestivo, hecho que genera una hipersensibilidad visceral y alteración motora.
Los síntomas más frecuentes son:
Se clasifica en función de la consistencia:
La prevalencia encontrada en el Estado español es del 7,8% y, en nuestra sociedad, la relación mujer/hombre es de 2: 1. El SII supone entre el 10 y el 15% de las consultas de atención primaria y entre el 25 y el 30% de los pacientes derivados a las consultas de gastroenterología. Más de la mitad de los pacientes están afectados por otros cuadros de dolor, como la fibromialgia, el dolor de cabeza o el dolor pélvico, pero también otras enfermedades digestivas como la dispepsia o por trastornos de ansiedad y de depresión.
Se establece a partir del cumplimiento de una serie de criterios clínicos basados en los síntomas y en la exclusión de otras entidades orgánicas que actúen de manera similar.
Los criterios diagnósticos se han establecido en consensos médicos y en comités de expertos y se conocen como los criterios de Roma IV. Para hacer el diagnóstico se necesita:
A la hora de decidir el tratamiento, es importante que el paciente entienda el curso crónico y fluctuante de la enfermedad. Para elaborar un tratamiento adecuado, el médico tiene que identificar las causas dietéticas y psicosociales.
Actualmente empezamos a tener tratamientos específicos para el SII como la linaclotida, la eluxadolina o la lubiprostona, pero no todos están disponibles en nuestro país. También disponemos de múltiples tratamientos destinados al control de los síntomas, como los antiespasmódicos, los laxantes o los antidiarreicos.
La enfermedad de Chagas es una infección que produce el parásito Trypanosma cruzi, que se transmite por la picadura de un vector (chinche). Otras vías por las se puede transmitir es a través de la madre a su hijo (transmisión vertical), por transfusión de sangre, por trasplante de órganos de donantes infectados o por ingesta de alimentos contaminados con el parásito.
De momento, se ha conseguido reducir el número de casos nuevos mediante políticas para eliminar el vector en los países endémicos, así como protocolos de cribado de donantes de sangre, de órganos y en las mujeres embarazadas. Los retos de futuro para curar la patología son mantener y aumentar estas medidas, además de desarrollar nuevos marcadores de evolución y respuesta al tratamiento de pacientes en fase crónica y de fármacos nuevos para atender la enfermedad.
La enfermedad de Chagas es endémica de América Latina y es un reto para la salud mundial a raíz de los movimientos migratorios desde países de la región. Principalmente, la transmisión de la picadura del chinche se da en Bolivia, donde encontramos el número más elevado de casos. Además, también hay contagios en el noroeste de Argentina, Perú, Paraguay, Ecuador, Nicaragua y el sur de México. Fuera de estas áreas, la vía de transmisión más frecuente es la de madre a hijo.
La mayoría de pacientes con enfermedad de Chagas son asintomáticos, es decir, que no presentan síntomas, lo que dificulta la detección. La enfermedad se desarrolla en dos fases:
Esta enfermedad afecta a entre seis y siete millones de personas, pero se estima que en torno a 60 millones están en riesgo de infección. En Cataluña hay unos 11.000 casos.
Actualmente, hay dos fármacos que sirven para tratar la enfermedad de Chagas: Benznidazol y Nifurtimox. En caso de que se desarrolle una enfermedad cardíaca y/o digestiva se necesitará un tratamiento específico para estas complicaciones.
En el caso de Cataluña está el Protocolo de cribado y diagnóstico de enfermedad de Chagas en mujeres embarazadas latinoamericanas y en sus bebés desde el año 2011. Con este protocolo se detectan los posibles casos congénitos y al mismo tiempo se criban activamente las donaciones de sangre y de órganos entre los donantes.
La enfermedad celíaca es una enfermedad autoinmune en la que la ingesta de gluten daña el intestino delgado, afectando la absorción de nutrientes. Puede presentarse a cualquier edad y provoca síntomas digestivos y no digestivos. El diagnóstico se realiza mediante pruebas serológicas y biopsia, y el único tratamiento es una dieta estricta sin gluten.
De naturaleza autoinmunitaria, la enfermedad celíaca es la reacción, por predisposición genética, a la ingesta del gluten, una proteína presente en el trigo, el centeno, la cebada, la avena, la espelta, el kamut y el triticale.
El hecho de ingerir gluten provoca a las personas celíacas una lesión en las vellosidades del intestino delgado que afecta a su capacidad de absorber los nutrientes de los alimentos (proteínas, carbohidratos, grasas, sales minerales y vitaminas).
La celiaquía se puede presentar a cualquier edad y, aunque afecta a personas de todos los orígenes, parece que es más común entre las de raza blanca con antepasados provenientes del norte de Europa. Los estudios más recientes demuestran que esta enfermedad afecta aproximadamente a 1 de cada 100 personas y en la actualidad se considera que se trata de la enfermedad crónica intestinal más frecuente en el mundo occidental.
Aunque puede haber celíacos que no presenten síntomas, los más frecuentes son:
Se desconoce con exactitud por qué una persona desarrolla la enfermedad celíaca, pero se sabe a ciencia cierta que existen factores genéticos que predisponen a la persona a padecerla. Parece ser, sin embargo, que el componente genético no es determinante para que la enfermedad se llegue a desarrollar y que hacen falta también factores ambientales. A pesar de tener un origen genético, no se puede decir que sea una enfermedad hereditaria, aunque, si se compara con la población en general, el hecho de que una persona la sufra incrementa las posibilidades de que sus familiares la puedan sufrir. La probabilidad de sufrirla si algún familiar la tiene es del 10%.
Los familiares de primer grado de pacientes celíacos y las personas con enfermedades asociadas, como la diabetes tipo I o las enfermedades autoinmunes, tienen más riesgo de padecerla.
La celiaquía se puede presentar a cualquier edad y es más frecuente en mujeres que en hombres. Su prevalencia en Cataluña es de 1 de cada 204 habitantes y se detecta con más frecuencia en niños que en adultos.
El proceso del diagnóstico se basa en la sospecha clínica o en el reconocimiento de alguno de los factores de riesgo. Se dispone de marcadores serológicos como los anticuerpos antitransglutaminasa o antipéptidos deaminados de gliadina. Si estos son positivos, se tiene que hacer una biopsia intestinal endoscópica para confirmar el diagnóstico.
También se pueden hacer estudios genéticos de HLA-DQ2 y HLA-DQ8 para identificar a las personas de riesgo.
Actualmente, el tratamiento de la enfermedad celíaca consiste en la eliminación completa y permanente del gluten de la dieta de los pacientes.
Los celíacos no pueden tomar productos alimenticios que contengan trigo, avena, cebada o centeno. En la mayoría de los casos se consigue una recuperación total y permanente de la lesión intestinal, siempre que no se vuelva a comer alimentos con gluten. Esta eliminación solo se recomienda a los pacientes con enfermedad celíaca o con sensibilidad no celíaca al gluten, por lo tanto, no es ni necesario ni recomendable que también lo elimine la población general.
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