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Tratamiento del ictus

Tractament de l'ictus a Vall d'Hebron

La atención precoz por parte de neurólogos expertos y el ingreso en unidades especializadas reducen significativamente la mortalidad y la dependencia a largo plazo de las personas que sufren un ictus agudo. Por eso, es fundamental, ante una sospecha de ictus, llamar al 112 y seguir las pautas indicadas para ser atendido en el hospital adecuado.

También es importante hacer constar con la mayor exactitud posible el momento de inicio de los síntomas. Si el paciente no puede dar esta información o se ha despertado con señales de un posible ictus, la hora de inicio se considerará la última hora que estuvo despierto y asintomático.

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Ictus isquémico

En el caso del ictus isquémico, la finalidad del tratamiento es deshacer o extraer, en el menor tiempo posible, el coágulo que está cortando la circulación natural de la sangre en el cerebro. Para llevarlo a cabo, hay dos vías de actuación:

  • Trombólisis intravenosa. Este tratamiento se utiliza para la descomposición del coágulo que tapona la arteria intracraneal. Dispone de un tiempo límite para su administración, y es efectivo en un 40 % de los casos. Cuando el fármaco ha disuelto el coágulo y se ha destapado la arteria cerrada, se dice que se ha recanalizado la arteria.
  • Trombectomía (intervencionismo neurovascular). Se realiza en aquellos casos en los que el fármaco no ha resultado efectivo o cuando no es posible administrarlo. En este caso, se extrae el coágulo mediante un procedimiento invasivo intraarterial por vía femoral.

 

Ictus hemorrágico

En el ictus hemorrágico, el tratamiento pretende frenar el sangrado que se ha producido por la rotura de un vaso y evitar el aumento de tamaño de la hemorragia. Por ello, se realiza una monitorización periódica del paciente para conocer el nivel de conciencia y el déficit neurológico. Esta se mantiene al menos durante las primeras 72 horas después de sufrir un ictus. También se efectúa un control intensivo de la presión arterial, de los niveles de glicemia (azúcar en sangre) y de la fiebre para prevenir posibles complicaciones.

El sangrado cerebral puede causar inflamación del tejido cerebral circundante (conocido como edema). En este caso, es necesario administrar medicamentos por vena para reducirla.  En personas que reciben un tratamiento con anticoagulantes orales o que tienen alteraciones de la hemostasia (proceso que realiza el organismo para frenar la hemorragia sanguínea), se debe corregir lo más rápido posible.

En los casos más graves, los especialistas pueden recomendar una cirugía para drenar la hemorragia. La decisión sobre el tratamiento quirúrgico se toma en función de factores como la localización y tamaño de la hemorragia, la edad y los antecedentes del paciente. Se trata de una decisión difícil, dado que no siempre es posible acceder sin producir daños en otras zonas del cerebro. 

 

Rehabilitación

El propósito de la neurorrehabilitación es recobrar las funciones neurológicas perdidas o disminuidas como consecuencia de un ictus. Existen, sin embargo, fases de recuperación:

  • En los tres primeros meses es cuando se produce un mayor grado de recuperación neurológica.
  • En los seis primeros tiene lugar la recuperación funcional.
  • Aproximadamente al año se produce la adaptación a la discapacidad y la reintegración en la comunidad.
  • Hasta los dos años, el lenguaje y el equilibrio pueden seguir mejorando.

De esta manera, el equipo interdisciplinario que interviene a lo largo de las diferentes etapas trabaja para que el paciente tenga la máxima independencia y adaptación a su entorno.  Para cumplir estos objetivos, es conveniente iniciar la recuperación tan pronto como sea posible y, desde las fases iniciales, contar con la participación del paciente y sus cuidadores. 

Hay que mencionar que, por naturaleza, existe la denominada “recuperación espontánea”: es cuando el cerebro tiene la capacidad para recuperarse de los daños que ha sufrido por sí mismo. Esta recuperación, sin embargo, puede producirse en una dirección incorrecta o no ser suficiente para reducir las secuelas. Por ello es recomendable seguir siempre las indicaciones de los especialistas.

 

Equipo interdisciplinario

Un equipo interdisciplinario se ocupa de la recuperación de un paciente que ha sufrido un ictus. Cada uno de los profesionales interviene según la evolución de la enfermedad y las necesidades que se derivan en cada momento:

  • La neuropsicología participa cuando aparecen cambios de conducta o comportamiento a raíz del daño que se ha producido en el cerebro. También puede haber afectación en la memoria, el lenguaje (comprensión y expresión), la atención y concentración, la velocidad con la que el cerebro procesa la información, el reconocimiento visual, la programación de los actos motores, alteraciones del estado de ánimo, etc.
  • La fisioterapia está dirigida a personas que, después de sufrir un ictus, presentan déficits motores, por ejemplo, al andar, del equilibrio, pérdida de fuerza y tono muscular, entre otros.
  • En el caso de un paciente con discapacidad, la terapia ocupacional tiene como objetivo ayudar al enfermo a desarrollar sus tareas diarias de forma autónoma (vestirse, alimentarse, manipular dinero, entre otros) y apoyo para adaptarse al entorno, que a veces comporta un reacondicionamiento del hogar y facilitar utensilios para realizar actividades diarias sin asistencia de otra persona o que esta sea mínima.
  • En casos en los que se detectan problemas con el lenguaje y las capacidades comunicativas, es necesaria la logopedia. Estos obstáculos se pueden manifestar como incapacidad de emitir o entender lo que la persona dice, presentando un lenguaje incoherente (afasia); por la dificultad para articular palabras (disartria) o por la imposibilidad de hablar. También se tratan los problemas relacionados con la disfagia (incapacidad de tragar), que puede comportar cambios en la dieta, incorporar técnicas de alimentación segura (para evitar desnutrición, deshidratación o que la comida pase al pulmón) o, en los casos más graves, tener que utilizar una sonda para la alimentación.
  • Laasistencia social tiene como objetivo conseguir la máxima integración social del paciente, orientando y proporcionando apoyo profesional en los aspectos sociales y familiares de las personas afectadas. Ofrecen información sobre prestaciones, acceso y utilización de los recursos sanitarios y sociales existentes, y los gestionan. 

En el proceso de rehabilitación también intervienen otros profesionales, como médicos, enfermeras o técnicos ortopédicos.

 

Autoría:

Estela Sanjuan
Enfermera de investigación. Coordinadora de investigación y ensayos clínicos del Grupo de Investigación de Ictus de Vall de Hebron Instituto de Investigación.

 
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