Somos la suma de cuatro hospitales: el General, el Infantil, el de la Mujer y el de Traumatología, Rehabilitación y Quemados. Estamos ubicados en el Vall d'Hebron Barcelona Hospital Campus, un parque sanitario de referencia internacional donde la asistencia es una rama imprescindible.
El paciente es el centro y el eje de nuestro sistema. Somos profesionales comprometidos con una asistencia de calidad y nuestra estructura organizativa rompe las fronteras tradicionales entre los servicios y los colectivos profesionales, con un modelo exclusivo de áreas de conocimiento.
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La apuesta por la innovación nos permite estar en vanguardia de la medicina, proporcionando una asistencia de primer nivel y adaptada a las necesidades cambiantes de cada paciente.
La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica del sistema nervioso central en la que el sistema inmunitario ataca la mielina de las neuronas, causando alteraciones motoras, sensitivas, visuales, cognitivas y fatiga. Su detección y tratamiento temprano ayudan a frenar la progresión y mejorar la calidad de vida.
Aunque la causa sigue siendo desconocida, se sabe que el sistema inmunológico reacciona de manera errónea contra la mielina. La pérdida de mielina causa alteraciones en el funcionamiento del cerebro, la médula espinal o el nervio óptico, y puede ocasionar la pérdida del tejido neuronal. A la larga también puede causar la destrucción directa de neuronas.
Las zonas donde se produce una pérdida de mielina, llamadas lesiones o placas desmielinizantes, aparecen en el tejido nervioso como zonas endurecidas. Estas lesiones pueden aparecer en múltiples localizaciones del cerebro, la médula espinal o el nervio óptico.
Son múltiples y pueden aparecer en dos contextos: en forma de brotes y/o con progresión de la discapacidad.
Los brotes son episodios de alteraciones clínicas con una duración superior a las 24 horas que tienen tendencia a remitir con el tiempo, aunque en algunos casos pueden quedar secuelas. En cambio, si hay progresión de la enfermedad, los síntomas aparecen poco a poco y se acumulan de manera más o menos lenta y progresiva. Algunas personas solo sufren un curso con brotes, otras solo progresivas y otras, después de un periodo de brotes, inician una etapa de progresión.
Según las áreas a las que afecte, los síntomas variarán entre:
También pueden quedar afectados el equilibrio o la coordinación, la función urinaria y la función sexual.
El número de casos de esclerosis múltiple va en aumento en todo el mundo y ha llegado a los 230 casos por cada 100.000 habitantes en algunas regiones. En el Estado español, la prevalencia es en torno a los 100 casos por cada 100.000 habitantes. Se calcula que hay más de 2,3 millones de personas afectadas en todo el mundo, de las cuales más de 45.000 han sido diagnosticadas en el Estado español y 7.500 en Cataluña. Afecta sobre todo a las mujeres: por cada hombre afectado hay entre dos y tres mujeres con EM y se diagnostica principalmente en adultos jóvenes. Aunque hay condicionantes genéticos, no se considera una enfermedad hereditaria. Según los estudios, el aumento de casos diagnosticados puede ser debido a las mejoras en la capacidad diagnóstica y en la calidad de los estudios epidemiológicos; pero también por el aumento del riesgo de adquirirla por factores ambientales Actualmente, se estudia la relación del déficit de vitamina D con la enfermedad.
El diagnóstico es complejo y se hace a través del estudio de la historia clínica, examen neurológico, resonancia magnética, punción lumbar y potenciales evocados.
El tratamiento de la esclerosis múltiple se divide en tratamiento de fondo y tratamiento sintomático.
El tratamiento de fondo se basa en la administración de fármacos por vía oral, endovenosa o subcutánea con el objetivo de modificar el curso de la enfermedad. Hoy en día, disponemos de toda una serie de fármacos que varían en eficacia, perfil de seguridad y tolerabilidad. Actualmente, el reto es ofrecer el fármaco adecuado para el paciente adecuado, la denominada medicina personalizada o de precisión, así como detectar de manera rápida a los pacientes que no responden bien a un tratamiento determinado.
El tratamiento sintomático: algunos de los síntomas disponen de estrategias de tratamiento farmacológicas y otros, no. Para combatir los síntomas que no disponen de ellas, se trabaja con la rehabilitación multidisciplinar desde una visión holística. Este tipo de tratamientos ha demostrado su efectividad a la hora de reducir el impacto de la enfermedad en las actividades y la participación social de las personas afectadas.
Aunque no hay recomendaciones específicas para evitar la aparición de la enfermedad, sí es importante mantener un estilo de vida saludable (dieta saludable, evitar el tabaquismo, ejercicio moderado, etcétera). Ya que favorece un mejor estado de salud para el cerebro y así se puede prevenir el empeoramiento de la enfermedad.
Es una enfermedad cerebral crónica que puede afectar a personas de cualquier edad. Se caracteriza por convulsiones recurrentes provocadas por descargas eléctricas excesivas de grupos de células cerebrales. Las consecuencias pueden ser neurológicas, cognitivas, psicológicas y sociales.
La epilepsia fue definida en 2005 como “un desorden del cerebro que se caracteriza por una predisposición permanente a generar crisis epilépticas”. De esta manera, se diagnostica epilepsia cuando los pacientes sufren dos crisis o más, separadas por un espacio de tiempo que va desde las 24 horas hasta los 10 años.
La epilepsia causa episodios breves de ausencias, movimientos involuntarios, succiones, pérdida de conciencia, etcétera. Tienen su origen en una zona del cerebro (crisis focales) o en su totalidad (crisis generalizadas). A veces, van acompañadas de pérdida de la conciencia y/o del control de los esfínteres. Tienen una frecuencia que puede variar desde una a lo largo de diez años hasta varias al día.
Las crisis (ausencias, contracción muscular, etcétera) son los síntomas fundamentales y varían según el lugar del cerebro donde se inicie la crisis epiléptica.
En las crisis tonicoclónicas generalizadas (CTCG), por ejemplo, es frecuente observar la aparición de temblores, contracción muscular, sacudidas, etcétera. Son las denominadas mioclonías, simétricas o asimétricas, con la desviación de los ojos. Posteriormente, suelen ir acompañadas de un espasmo con un cierre brusco de la boca, expiración forzada y grito epiléptico.
La epilepsia es una enfermedad que afecta a toda la población, independientemente de su edad, desde antes de nacer hasta personas de más de 90 años. Se estima que tiene una prevalencia de 8 de cada 1.000 personas.
Factores asociados:
En algunos casos, la causa de la epilepsia puede ser desconocida, es decir que, aunque hay un foco de actividad epiléptica en el cerebro, las tecnologías actuales no permiten descubrir la causa que las genera. La epilepsia también puede ser genética.
Es la segunda enfermedad neurológica –después del ictus– más atendida en urgencias. Se estima que cada año unos 3.000 pacientes se visitan en nuestro centro. Un 3% de la población acudirá alguna vez en su vida a un centro sanitario para descartar que los síntomas que tiene sean epilepsia.
Para hacer el diagnóstico tenemos que realizar:
Se recomienda evitar todo tipo de situaciones que puedan generar:
Cuando nos encontramos ante una crisis, se tienen que hacer una serie de recomendaciones para evitar posibles daños en la persona que la sufre.
El síndrome de la hipoplasia de cavidades izquierdas engloba una serie de anomalías que tienen en común la presencia de un ventrículo izquierdo muy pequeño, denominado hipoplásico, que es incapaz de bombear la cantidad de sangre necesaria para alimentar todos los órganos y tejidos del cuerpo. En esta situación, el ventrículo derecho es el que mantiene la circulación de la sangre.
Los niños que presentan este tipo de anomalías suelen tener otras estructuras del lado izquierdo del corazón de menor tamaño. A menudo la válvula mitral, la válvula aórtica o la propia arteria aorta son más pequeñas de lo que deberían. El síndrome de hipoplasia de cavidades izquierdas es una de las cardiopatías más graves que existen, aunque en centros experimentados, como el nuestro, se obtienen muy buenos resultados.
Con frecuencia se hace durante la vida fetal mediante una ecocardiografía. Con esta prueba se identifican las estructuras afectadas por el síndrome para determinar cuál es el mejor tratamiento.
Estas anomalías se suelen tratar con una intervención quirúrgica durante la primera semana de vida del bebé. Con esta operación se conectan todos los vasos que salen del corazón en uno solo para asegurar el paso de la sangre hacia el cuerpo. Esta intervención se llama operación de Norwood.
En esta primera cirugía, la sangre llega a los pulmones a través de un conducto que sale de la aorta (fístula sistémico-pulmonar). Después de esta intervención se deberán realizar dos más. El objetivo de esta cirugía es hacer trabajar el corazón solo con la sangre oxigenada que recibe de los pulmones y bombearla hacia los tejidos del cuerpo. La sangre fluye hacia los pulmones mediante la conexión de venas que llevan sangre no oxigenada (operación de Glenn y Fontan).
A los niños que han sufrido esta cardiopatía se les tiene que hacer un seguimiento estricto del neurodesarrollo guiado por expertos en este campo para evaluar la escolarización y el crecimiento del niño. Desde el punto de vista cardiológico es necesario un seguimiento estrecho, sobre todo durante el primer año de vida. Si se controla el paciente se podrá indicar el momento en el que hay que realizar cada corrección quirúrgica, cuál tiene que ser el manejo médico y cómo se tienen que tratar las complicaciones, si las hubiese.
Por desgracia, en la actualidad no existen medidas que permitan prevenir estas anomalías.
La sepsis es una afección potencialmente mortal que se produce cuando el cuerpo responde ante una infección y ataca sus propios tejidos y órganos. En determinadas ocasiones se da una disfunción orgánica (por ejemplo, hipotensión), que comporta una respuesta anómala ante la infección y se traduce en un cuadro clínico muy grave.
Un choque séptico surge cuando las anormalidades de la circulación, celulares y metabólicas son tan profundas como para aumentar la mortalidad. Eso se puede identificar por la hipotensión persistente que necesita vasopresores para mantener la presión arterial y los niveles de lactato sérico. Con estos criterios, a pesar de la reposición adecuada de volumen, la mortalidad hospitalaria es superior al 40%.
La sepsis comporta una historia sugestiva de infección que altera el cuerpo y se desencadena en signos que se pueden asociar a una disfunción orgánica o a una hipoperfusión sistemática. Estos síntomas son:
Cada año se da una media de 212,7 enfermos de sepsis por cada 100.000 habitantes en la red sanitaria catalana. En concreto, entre los años 2008 y 2012 se detectaron 82.300 personas con casos de sepsis grave y, en 2012, se registraron 20.228 casos.
Con respecto al Vall d'Hebron, en 2010 ingresaron en el Servicio de Medicina Intensiva 232 pacientes con esta patología, una cifra que supone el 25,2% de los ingresos en este servicio.
Para detectar la sepsis se hacen las pruebas siguientes:
El tratamiento precoz puede mejorar el pronóstico. Por este motivo, se activa un Código de Sepsis:
Para prevenir esta patología es vital la detección precoz del paciente que muestre una historia sugestiva de infección y que tenga una disfunción orgánica. Además, en algunas ocasiones es necesaria la vacunación.
El estreñimiento es un trastorno del hábito intestinal que se caracteriza por una disminución en la frecuencia evacuativa del excremento o en excrementos duros y difíciles de expulsar. Afecta más a las mujeres y, en muchos casos, cursa con dolor o molestias abdominales. Esta entidad tiene una repercusión personal, sanitaria y social muy importante.
En la mayoría de los casos, la causa del estreñimiento es desconocida, sin una lesión orgánica o anatómica que lo explique, y se define como estreñimiento funcional o primario. En otros casos, la aparición del estreñimiento se ve favorecida por determinadas enfermedades o medicamentos, que es lo que se conoce como estreñimiento secundario.
Dentro del estreñimiento primario podemos distinguir algunas variantes:
El estreñimiento secundario se debe al consumo de ciertos medicamentos, sobre todo opiáceos para el dolor, y a enfermedades neurológicas, metabólicas, infecciosas (Chagas) y al cáncer, entre otros.
El más frecuente es la dificultad para la evacuación.
En caso de que haya alteración en la evacuación rectal, los síntomas pueden ser:
Esta entidad es muy común tanto en adultos como en niños, y puede afectar a entre un 10 y un 30% de la población mundial. El 69% de los pacientes que lo sufren dicen que afecta a su rendimiento escolar o laboral, y el 40% de los pacientes con estreñimiento ha consultado en alguna ocasión al médico por este motivo. En el Estado español, entre los años 2005-2006 se dispensaron más de 23 millones de unidades de varios laxantes durante un año.
En general, no se hacen estudios de rutina en pacientes con estreñimiento crónico si no hay signos de alarma como pueden ser fiebre, pérdida de peso o sangrado rectal. En cambio, el estreñimiento de reciente aparición, sin causa aparente o que no responde bien al tratamiento tiene que estudiarse mediante diferentes pruebas como:
El estreñimiento tiene que ser tratado de manera individualizada y hay que analizar la presencia de las causas que lo originen o lo agraven. También hay que investigar los hábitos dietéticos, higiénicos y el consumo de fármacos del paciente.
La ausencia de respuesta a este tratamiento tiene que ser valorada por especialistas.
Existen varias maneras de prevenir el estreñimiento:
El virus del papiloma humano (VPH) en general se transmite por la vía sexual y, principalmente, infecta la piel (pene, vulva, ano) o las mucosas (vagina, cuello uterino y recto) de las áreas genitales tanto de los hombres como de las mujeres. Asimismo, puede surgir en el área bucal y de la zona faringoamigdalar.
Es una transmisión muy frecuente y en la mayoría de casos no produce ninguna patología. No obstante, puede desencadenar una enfermedad benigna en forma de verrugas o, con menor frecuencia, diferentes tipos de cáncer. En el caso de la mujer, el VPH puede producir cáncer en el cuello uterino.
El virus del VPH se transmite por contacto directo, piel con piel y sexual, y no por los fluidos. En la mayoría de las ocasiones, un 90% de los casos, desaparece de manera espontánea, pero mientras el virus está presente es transmisible.
El VPH se clasifica en función del riesgo que tiene o no de desarrollar cáncer:
Hay que destacar que una persona se puede infectar con más de un tipo de VPH. Además, la persistencia de una infección puede acabar desarrollando un cáncer en el cuello uterino, la vulva, el pene, el ano o la orofaringe.
En concreto, el virus inicia unos cambios displásicos en las células epiteliales que evolucionan hasta que se produce un cáncer invasivo. Eso sucede progresivamente y desde que se produce la infección hasta que se desarrolla la enfermedad pueden pasar hasta veinte años.
Pueden aparecer verrugas genitales o salir como pequeñas protuberancias o grupos de ellas en la zona genital de varios tamaños y formas.
En el caso del cáncer no aparecen síntomas hasta que no se está en un periodo muy avanzado. En el de cuello uterino los síntomas que se manifiestan son:
En Cataluña la incidencia del cáncer uterino es de 7,2 casos por cada 100.000 mujeres al año (2003-2007), lo que implica que represente el 2,8% de todos los tumores del sexo femenino. Entre la franja de edad de entre 35 y 64 años esta incidencia asciende hasta los 16,1 casos por cada 100.000 mujeres. Además, el riesgo de desarrollar esta patología es de una por cada 106 de las mujeres que viven hasta los 75 años.
En el caso del cáncer anal tiene una incidencia anual de 1,8 casos por cada 100.000 habitantes, pero en el caso del grupo de hombres que tienen relaciones con otras personas del mismo sexo y están infectados por el VIH la afectación sube hasta los 70 o 128 casos por cada 100.000 hombres.
Cuando aparecen verrugas, el diagnóstico suele ser clínico o por biopsia. Con respecto al cáncer, se detecta por medio de una citología, que permite ver los cambios anómalos en las células antes de que se desarrolle. Si esta prueba resulta anómala se puede complementar con una colposcopia, que permite examinar el cuello del útero a través de una lupa y tomar muestras.
Principalmente, la detección del VPH forma parte de una estrategia preventiva para detectar el virus antes de que este se convierta en una patología.
No existe un tratamiento antiviral específico para el VPH.
Con respecto a las verrugas, en la mayoría de los casos se pueden eliminar por medio de una cirugía, pomadas u otros tratamientos.
Si se desarrolla un cáncer, dependerá de la etapa en la que se diagnostique. Por ejemplo, si se detecta de una manera precoz en el cuello uterino puede comportar la extirpación de tejidos lesionados, mientras que, cuando está más avanzado, puede requerir una histerectomía, radioterapia o quimioterapia.
Para evitar la infección del VPH es esencial el uso del preservativo. En cambio, en el cáncer del cuello uterino la prevención se basa en una vacuna, que es altamente eficaz. También se realiza un cribado periódico mediante una citología cervical (prueba de Papanicolau). Sin embargo, esta estrategia se está cambiando por el uso de técnicas de detección del virus y así, junto con la citología, poder seguir las diferentes etapas del proceso de la enfermedad (adquisición, persistencia, progresión a lesiones precancerosas e invasión).
La migraña es un tipo de dolor de cabeza crónico que se caracteriza por episodios repetidos de gran intensidad, que pueden impedir a la persona afectada desarrollar sus actividades diarias. Según la OMS es la séptima enfermedad que produce más discapacitación, con respecto a años perdidos, sufrimiento y ausencia de productividad.
La migraña es la consecuencia de la activación o irrigación de las fibras del nervio trigémino, un nervio de tres ramas que transmite la sensibilidad de la cabeza. Las fibras que provienen de la primera rama rodean los vasos sanguíneos localizados en las meninges.
Las meninges están constituidas por diferentes capas de tejido que recubren el cerebro y son las estructuras que duelen. El cerebro en sí mismo no duele, sino lo que lo cubre.
Durante un ataque de migraña se produce una inflamación de las meninges como consecuencia de la liberación de sustancias inflamatorias del trigémino. Esta inflamación o meningitis no infecciosa es responsable de provocar el dolor y hace que, cuando movemos la cabeza, el dolor empeore o aumente. Por este motivo, estar en reposo nos alivia.
La duración de una crisis de migraña puede durar de cuatro a setenta y dos horas. Este tipo de dolor de cabeza puede presentarse desde una vez al año hasta varias veces seguidas.
La enfermedad es tres veces más común en mujeres que en hombres y, generalmente, se inicia antes de los treinta años y no más tarde de los cincuenta.
Es frecuente que haya antecedentes familiares. Puede desencadenarse por varios estímulos como alimentos (queso, vino tinto, chocolate), olores intensos, luces brillantes, cambios de tiempo, alteraciones del ritmo del sueño, variaciones hormonales o estrés.
Para realizar el diagnóstico, hay que tener en cuenta el relato de los síntomas de la persona afectada. Después, se debe efectuar una exploración física y neurológica detallada, que en la persona con migraña tiene que ser normal.
Según esta primera aproximación, el profesional sanitario valorará la necesidad de hacer otras exploraciones complementarias para confirmar que se trata de migraña y no de otra enfermedad.
Ciertas circunstancias obligan a hacer un estudio médico profundizado cuando:
Aunque la migraña no tiene cura, un tratamiento adecuado puede aliviar el dolor y prevenir su aparición.
En el primer grupo, destacan los antiinflamatorios, paracetamol, ergotamina y sus derivados, y los fármacos denominados genéricamente triptanos. El tratamiento preventivo se indica cuando la migraña es muy frecuente o no responde adecuadamente al tratamiento sintomático.
La elección del tratamiento sintomático y preventivo la tiene que realizar y controlar un médico. Es muy importante evitar la automedicación para prevenir la aparición de cefalea crónica diaria, que se desencadena por el abuso de medicación analgésica. Los medicamentos que no requieren receta y los recetados que se usan con frecuencia o en dosis grandes pueden causar otros problemas.
Una manera de prevenir la migraña es intentar evitar lo que la desencadena. Aun así, existen factores que la desencadenan poco controlables, como la migraña menstrual o la incidencia de factores atmosféricos.
Controlar los horarios y evitar ciertos alimentos o bebidas que se hayan visto como posibles causantes y dormir un número de horas suficiente es fundamental a la hora de prevenirla. Es importante llevar una vida ordenada con horarios bien establecidos, con respecto a comidas y horas de sueño
La práctica de ejercicio físico suave y frecuente también ayuda a reducir la enfermedad.
Encontrarás más información en el blog Midolordecabeza.org
La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria crónica intestinal que comporta lesiones de forma recurrente en cualquier parte del tubo digestivo. Afecta especialmente a personas jóvenes que presentan episodios de síntomas estomacales como diarrea, dolor abdominal, fiebre, sangre en las deposiciones o fístulas. La enfermedad de Crohn provoca varios problemas de salud que pueden comportar cambios en los ámbitos personales, sociales y familiares de la vida de los pacientes.
Los cambios en el estado de salud dependen directamente:
Por todos estos cambios, el enfermo puede sentir que pierde calidad de vida y que tiene que visitar al médico con frecuencia.
El cuidado de los pacientes con esta enfermedad requiere una aproximación multidisciplinar centrada en sus necesidades para evitar la reiteración de los pacientes.
La enfermedad se presenta en forma de brotes. Es decir, los síntomas suelen alternar periodos de actividad, en los que el paciente se encuentra mal (que denominamos brotes) con otros en los que la enfermedad se apaga (los denominamos fases de remisión).
Los síntomas que se suelen presentar con más frecuencia en un brote de esta enfermedad son:
La enfermedad de Crohn tiene una incidencia de 1 a 10 pacientes cada 100.000 habitantes al año y una prevalencia de 300 pacientes por 100.000 habitantes. Puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente en adultos jóvenes de 20 a 40 años. Afecta tanto a hombres como a mujeres, que presentan factores de predisposición como tabaquismo, familiares de primer grado con enfermedad de Crohn o una microbiota fecal alterada.
Para hacer el diagnóstico, el médico se basa en la suma de síntomas que lo llevan a pedir las pruebas complementarias que identifican y localizan las lesiones en el intestino.
La prueba más importante es la colonoscopia, que consiste en la introducción de un tubo flexible por el ano que permite visualizar el interior del intestino y mediante el cual se pueden obtener biopsias. También se usan pruebas radiológicas como la resonancia o el TAC. Los resultados de las biopsias sirven para confirmar el diagnóstico.
La base para la recuperación es el tratamiento farmacológico, que ha mejorado mucho en los últimos años, y la adopción de hábitos de vida saludables.
Con respecto al tratamiento, hay varias opciones, como los corticoides, inmunosupresores y agentes biológicos, que se utilizan teniendo en cuenta la actividad o la localización de la enfermedad, y según las complicaciones que pueda presentar. Lo más importante, una vez acordado el tratamiento con el especialista, es no dejarlo, ya que ello implicaría recaídas y un mal control de la enfermedad.
La difteria es una enfermedad infecciosa aguda causada por la bacteria Corynebacterium diphtheriae, que afecta exclusivamente a los humanos. Se puede manifestar con una afectación en el tracto respiratorio superior (amígdalas, laringe, faringe y mucosa nasal). La bacteria produce una exotoxina que es la responsable de las manifestaciones clínicas de la enfermedad. En adultos, puede llegar a ser mortal entre un 5 y un 10% de los casos y, en niños, la mortalidad llega al 20%.
La manifestación característica de la difteria respiratoria es la formación de membranas de color blanco grisáceo (pseudomembranas) en las amígdalas y la faringe. Las membranas suelen estar muy adheridas y eso hace que sangren con facilidad.
Los síntomas más frecuentes son:
Gracias a la vacunación, hacía más de tres décadas que no se diagnosticaba en el Estado español. Sin embargo, en 2015 se produjo un caso en un niño que no había sido vacunado.
La transmisión de la difteria se produce por vía respiratoria o por contacto físico estrecho con una persona enferma o una portadora sana de la bacteria que no haya desarrollado nunca los síntomas.
El periodo de incubación es de dos a siete días, y se transmite desde siete días antes del inicio de los síntomas hasta dos o tres semanas después.
El diagnóstico de confirmación se hace mediante un cultivo microbiológico de muestras clínicas (exudado nasal, faríngeo o de las pseudomembranas).
Es necesario administrar lo antes posible (en las primeras 48 horas del inicio de los síntomas, sin esperar a la confirmación diagnóstica del laboratorio) la antitoxina diftérica y el tratamiento antibiótico con penicilina G procaína.
La principal medida para prevenir la difteria es la vacunación, que protege en el 95% de los casos. Se tienen que administrar dosis de forma periódica, ya que el efecto no dura para siempre.
La vigilancia epidemiológica y la profilaxis son fundamentales para tener la bacteria controlada y para que no aparezcan casos secundarios.
La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por la elevación de glucosa en la sangre, causada por la incapacidad del cuerpo para producir o usar adecuadamente la insulina. Existen dos tipos principales: tipo 1, que requiere insulina, y tipo 2, que puede prevenirse con dieta y ejercicio. La enfermedad puede causar complicaciones en órganos, tejidos y extremidades si no se controla. El tratamiento combina un estilo de vida saludable, medicación y control regular de la glucosa.
Hay varios tipos de diabetes, según el daño que causa:
Los síntomas son diversos e, incluso, es posible que no aparezcan. Los más frecuentes son:
En el caso de las diabetes de tipo 1 estos síntomas se pueden dar de manera brusca o progresiva, lo cual puede afectar de manera importante al estado general.
La prevalencia de la diabetes en adultos ha pasado del 4,7% en 1980 hasta el 8,5% en 2014. Además, se detecta que va en aumento en los países con ingresos medios y bajos.
Se puede detectar a través de un análisis de sangre hecho en un laboratorio y en el que se miden los niveles de glucosa. Los casos de diabetes se confirman cuando en dos ocasiones los niveles son iguales o superiores a 126mg/dl. Además, se considera una glucosa anormal cuando la cifra está entre los 110 y los 125mg/dl.
En el caso de la diabetes de tipo 2 puede estar en el cuerpo durante muchos años sin que se detecte. Por eso, se diagnostica cuando aparece alguna complicación o a raíz de un análisis de sangre rutinario.
Hay diversos medicamentos que actúan para bajar los niveles de glucosa en la sangre. En cada uno de los tipos de diabetes, además, se requieren tratamientos diferentes.
En el caso de la diabetes de tipo 1 no se puede prevenir, pero se están investigando los factores medioambientales que generan este proceso que destruye las células productoras de insulina del páncreas.
En cambio, en el caso de la diabetes de tipo 2 puede ayudar a prevenirla una dieta equilibrada y el aumento de la actividad física. Es decir, hay que evitar la obesidad.
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