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Endocarditis Infecciosa

endocarditis aguda Vall d'Hebron

 

La endocarditis infecciosa  supone la presencia de una  infección microbiana en la superficie endocárdica (superficie interna) del corazón. Se trata de la infección cardiovascular más  frecuente y es muy importante debido a su potencial gravedad y a que tiene diferentes formas de presentación. La endocarditis infecciosa afecta fundamentalmente a las válvulas cardíacas, sean naturales o artificiales, aunque en ocasiones se puede producir en otras estructuras del corazón.

Se clasifican de acuerdo con el tiempo en que lleva establecida la infección (días, semanas o meses) y de acuerdo con la bacteria o microorganismo (levadura, hongo) que la causa.

 

 

Información destacada

La lesión característica de la endocarditis infecciosa es la vegetación endocárdica. Está compuesta por la presencia completamente anómala de un agregado de plaquetas, fibrina, bacterias y células inflamatorias que se adhiere a la superficie interna del corazón- generalmente en la superficie de una válvula cardíaca- y que es susceptible de desprenderse y de causar una embolia infecciosa a distancia en otro órgano (piel, sistema nervioso , extremidad).

Se considera una enfermedad grave y aunque en la mayoría de los casos se obtiene su curación, también tiene -a pesar del tratamiento- unas complicaciones y una mortalidad significativas. En muchos casos para su curación definitiva es necesario someter a los pacientes a una intervención quirúrgica para eliminar los tejidos afectados y colocar una nueva vàlvula cardíaca artificial.

 

Síntomas

En la forma más aguda, la endocarditis infecciosa puede producir fiebre elevada, escalofríos, postración y afectación grave del estado general en poco tiempo (horas-días). En las formas subagudas, de semanas o meses de evolución, domina el cuadro clínico el cansancio, la falta de apetito y la fiebre poco relevante. En estos casos, se pueden producir también manifestaciones infecciosas en la piel en forma de nódulos o manchas características, que no aparecen siempre.

En los pacientes con grave afectación de las válvulas cardíacas se puede llegar a producir una mala función de las mismas, condicionando la presencia de síntomas de insuficiencia cardíaca, como serían el ahogo importante y la aparición de edemas en las extremidades inferiores.

 

A quién afecta la enfermedad

La endocarditis infecciosa tiene una incidencia global de 2-3 casos por cada 100.000 habitantes y año, por lo que se estima que en Cataluña se diagnostican alrededor de 200 nuevos casos cada año. Sin embargo, su incidencia aumenta mucho con la edad, alcanzando los 15-30 casos/por cada 100.000 habitantes/año  en mayores de 65 años, es decir, 10 veces superior a la de la población de menor edad.

La causade la endocarditis infecciosa ha cambiado mucho en las últimas décadas. Hace años la bacteria causal más frecuente eran los estreptococos, sobre todo de una especie denominada viridans. Actualmente hay una gran variedad de agentes causales, siendo los más frecuentes los estafilococos, seguidos de los estreptococos y los enterococos. Sin embargo, conviene conocer que cualquier microorganismo que circule por la sangre puede adherirse a una válvula cardíaca, en especial si ésta tiene lesiones previas o es una válvula artificial.

 

El diagnóstico

El diagnóstico de la endocarditis está basado fundamentalmente en:

 -hemocultivos (cultivo de la sangre) que identifican la bacteria causante de la infección y permite elegir el tratamiento antibiótico específico más adecuado

-ecocardiografía que permite localizar las vegetaciones endocárdicas propias de la enfermedad. Además informa de la función de la vàlvula afectada y contribuye de manera importante a valorar la necesidad de un tratamiento quirúrgico en algunos pacientes

-en algunos casos es necesario realizar otras exploraciones (como TAC o ganmagrafías) para descartar la existencia de embolias periféricas, situación muy frecuente en el momento del diagnóstico o durante el curso del tratamiento de la enfermedad

 

El tratamiento habitual

El tratamiento de la endocarditis infecciosa es antibiótico, pero dirigido específicamente al microorganismo que la causa. Las dosis son altas y prolongadas en el tiempo, porque las vegetaciones propias de la enfermedad están muy poco vascularizadas y el antibiótico debe penetrar por difusión desde la sangre circulante. En los pacientes que no responden de manera adecuada a este tratamiento antibiótico o que presentan daños valvulares muy importantes, como consecuencia de la infección, es necesario valorar la necesidad de cirugía de recambio valvular

 

Las pruebas más habituales

Hemocultivos y ecocardiografias, tanto en el momento del diagnóstico como para controlar la evolución de la enfermedad

 

Prevención

Cuando se conoce una alteración de una válvula cardíaca en una persona, debe hacerse prevención antibiótica antes de la intervención de piezas dentarias o de encías, previa consulta especializada.

También en el caso de endoscopias, sobretodo la digestiva alta (gastroscopia), deben tomarse medidas preventivas con el antibiótico y la pauta que indique el médico.

Esta prevención es muy importante porque la presencia de bacterias en la sangre, como consecuencia de la intervención o de la exploración,  conlleva un riesgo significativo de endocarditis infecciosa.

 

 

 

 

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