Somos la suma de cuatro hospitales: el General, el Infantil, el de la Mujer y el de Traumatología, Rehabilitación y Quemados. Estamos ubicados en el Vall d'Hebron Barcelona Hospital Campus, un parque sanitario de referencia internacional donde la asistencia es una rama imprescindible.
El paciente es el centro y el eje de nuestro sistema. Somos profesionales comprometidos con una asistencia de calidad y nuestra estructura organizativa rompe las fronteras tradicionales entre los servicios y los colectivos profesionales, con un modelo exclusivo de áreas de conocimiento.
¿Quieres saber cómo será tu estancia en el Hospital Universitario Vall d'Hebron? Aquí encontrarás toda la información.
La apuesta por la innovación nos permite estar en vanguardia de la medicina, proporcionando una asistencia de primer nivel y adaptada a las necesidades cambiantes de cada paciente.
Acompañar también es prevenir. Con tu apoyo, puedes ayudar a la persona mayor a mantenerse orientada y a reducir el riesgo de delírium.
El delírium es un estado de confusión que aparece de forma repentina y afecta principalmente a las personas mayores, especialmente durante una hospitalización. Aunque suele ser temporal, detectarlo de forma precoz permite actuar con rapidez y reducir el riesgo de complicaciones.
Ayúdala a orientarse
Recuérdale con naturalidad dónde se encuentra, qué día es y por qué está allí. También es útil tener un reloj y un calendario visibles.
Háblale con calma y transmite seguridad
Utiliza un tono de voz tranquilo, mírala a los ojos y habla con frases sencillas. Si está confusa, evita discutir con ella o corregirla de forma brusca.
Asegúrate de que utiliza sus ayudas habituales
Comprueba que tenga a su alcance las gafas, los audífonos o las prótesis, si las utiliza. Ver y oír bien facilita la comunicación y ayuda a mantener una buena orientación.
Mantén una rutina
Siempre que sea posible, favorece que durante el día permanezca despierta, activa y expuesta a la luz natural, y procura que durante la noche pueda descansar en un ambiente tranquilo.
Estimula su mente
Habla con ella, anímala a leer, escuchar música, mirar fotografías familiares o realizar actividades que le gusten. Mantener la mente activa también ayuda a prevenir el delírium.
Favorece la movilidad, la alimentación y la hidratación
Siempre que sea posible, anímala a mantenerse activa, alimentarse adecuadamente y beber suficientes líquidos, siguiendo las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
Señales de alerta
El delírium puede aparecer de forma repentina y sus síntomas pueden variar a lo largo del día.
Presta atención si la persona:
Si detectas estos signos
Avisa al equipo sanitario lo antes posible. Mantén la calma, acompaña a la persona y evita discutir con ella o intentar convencerla de que está equivocada. Los profesionales valorarán las posibles causas del delírium y aplicarán las medidas más adecuadas.
Los pequeños gestos pueden tener un gran impacto. Escuchar, acompañar y ofrecer apoyo emocional ayuda a la persona mayor a afrontar mejor las dificultades del día a día.
Tu presencia, tu escucha y tu apoyo pueden marcar la diferencia en el bienestar emocional de la persona mayor. Sentirse acompañada, comprendida y escuchada le ayuda a afrontar mejor los cambios, las dificultades y los momentos de incertidumbre.
Con la edad, una enfermedad o un cambio en las rutinas, es habitual que aparezcan emociones como el miedo, la preocupación, la tristeza o la inseguridad. Contar con el apoyo de la familia y de las personas cuidadoras contribuye a reducir el estrés, favorecer la tranquilidad y mejorar el bienestar emocional.
Escúchala y dale tiempo
Permítele expresar cómo se siente sin interrumpirla ni restar importancia a sus emociones. A veces, sentirse escuchada es el mejor apoyo.
Háblale con calma y de forma clara
Utiliza un tono de voz tranquilo, mírala a los ojos y exprésate con palabras sencillas y fáciles de entender.
Respeta sus emociones
Es normal que pueda sentir miedo, tristeza, preocupación o frustración. Muéstrate comprensivo y evita quitar importancia a lo que está viviendo.
Favorece el contacto con las personas que quiere
Siempre que sea posible, fomenta que mantenga el contacto con familiares, amistades o personas significativas, ya sea en persona o mediante llamadas o videollamadas.
Anímala a mantener actividades que le gusten
Leer, escuchar música, conversar, hacer crucigramas o dedicar tiempo a otras aficiones puede ayudar a mantener la mente activa y mejorar el estado de ánimo.
Cómo puedes contribuir a su bienestar emocional
El ingreso hospitalario puede generar inseguridad, estrés o desorientación, especialmente en las personas mayores. Tu acompañamiento puede ayudarla a sentirse más tranquila y segura.
Recuérdale con naturalidad dónde se encuentra, qué día es y por qué está ingresada, especialmente si muestra signos de desorientación.
Evita discutir si está confusa
Si dice algo incorrecto o parece desorientada, evita corregirla de forma brusca o iniciar discusiones. Háblale con calma e intenta orientarla con tranquilidad.
Lleva objetos familiares
Si es posible, llévale objetos que le resulten familiares y le proporcionen confort, como fotografías, un reloj, un calendario u otros objetos personales.
Comprueba que tenga a su alcance las gafas, los audífonos o las prótesis, si las utiliza, ya que facilitan la comunicación y la orientación.
Favorece la estimulación durante el día
Anímala a leer, escuchar la radio con auriculares, hacer crucigramas, conversar o realizar otras actividades que ayuden a mantener la mente activa y entretenida durante el día.
Puedes ayudar a prevenir las caídas acompañando a la persona mayor, favoreciendo un entorno seguro y siguiendo las recomendaciones del equipo sanitario.
Las caídas son una de las principales causas de lesiones en las personas mayores. Algunos factores, como la pérdida de fuerza, los problemas de equilibrio, determinados medicamentos o un entorno poco seguro, pueden aumentar este riesgo.
Adoptar algunas medidas sencillas puede ayudar a prevenir las caídas y favorecer que la persona se mueva con mayor seguridad.
Favorece un entorno seguro
Mantén las zonas de paso libres de obstáculos, evita las alfombras u objetos que puedan provocar tropiezos y asegúrate de que haya una buena iluminación.
Anímala a levantarse poco a poco
Recuérdale que se incorpore de forma progresiva antes de empezar a caminar, especialmente si ha estado sentada o acostada durante mucho tiempo.
Favorece el uso de un calzado adecuado
Es recomendable que utilice zapatos cerrados, cómodos y con suela antideslizante, que proporcionen una buena estabilidad.
Respeta sus capacidades
Acompáñala cuando sea necesario, pero evita sujetarla o tirar de ella de forma brusca. Si necesita ayuda para caminar, consulta con los profesionales sanitarios cuál es la forma más segura de hacerlo.
Utiliza las ayudas técnicas cuando estén indicadas
Si utiliza bastón, andador u otras ayudas para la movilidad, anímala a utilizarlas correctamente siempre que las necesite.
Cómo puedes contribuir a prevenir las caídas
Durante una hospitalización es habitual que aumente el riesgo de caídas debido a la debilidad, algunos tratamientos o el hecho de encontrarse en un entorno desconocido. Tu apoyo también puede contribuir a su seguridad.
Mantén los objetos a su alcance
Asegúrate de que el timbre, las gafas, el teléfono, el agua y los objetos de uso habitual estén siempre cerca.
Evita que se levante sola si no es seguro
Si el equipo sanitario ha indicado que necesita ayuda para levantarse o caminar, acompáñala o avisa a un profesional antes de que lo intente.
Recuérdale que se levante poco a poco
Hacerlo de forma progresiva ayuda a prevenir mareos y pérdidas de equilibrio.
Comprueba que utiliza un calzado adecuado
Siempre que sea posible, procura que lleve zapatos cerrados y antideslizantes cuando se levante de la cama.
Respeta las indicaciones del equipo asistencial
Si utiliza un andador, un bastón o cualquier otra ayuda técnica, anímala a utilizarlos tal y como le han indicado los profesionales.
Acompáñala siempre que sea posible
Tu presencia puede darle más confianza y ayudar a detectar cualquier dificultad antes de que se produzca una caída.
Mantenerse activo es esencial para conservar la fuerza, el equilibrio y la autonomía de la persona mayor. Con tu apoyo, puedes animarla a seguir moviéndose de forma segura, respetando siempre sus capacidades y las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
Cuando una persona mayor reduce su actividad física durante un periodo prolongado, puede perder fuerza, movilidad y confianza al moverse. Esto puede dificultar las actividades de la vida diaria y aumentar el riesgo de caídas.
Mantenerse activa ayuda a:
Anímala a seguir moviéndose
Fomenta que se mantenga activa dentro de sus posibilidades. No es necesario realizar grandes esfuerzos: caminar un rato, levantarse con frecuencia o hacer pequeños movimientos a lo largo del día también son beneficiosos.
Favorece que realice las actividades de la vida diaria
Siempre que sea posible, anímala a participar en actividades como vestirse, asearse, preparar una comida sencilla o poner la mesa. Mantener estas rutinas ayuda a conservar su autonomía.
Respeta su ritmo
Cada persona tiene unas capacidades diferentes. Dale el tiempo que necesite y evita hacer por ella aquello que todavía puede realizar de forma segura.
Apóyala sin sobreprotegerla
Acompáñala cuando lo necesite, pero procura fomentar que sea lo más autónoma posible. Sentirse capaz también contribuye a su bienestar.
Consulta con los profesionales si tienes dudas
Si no sabes qué actividad es la más adecuada o detectas dificultades para moverse, consulta con los profesionales sanitarios para que puedan orientarte.
Durante una hospitalización es habitual que la persona se mueva menos de lo recomendable. Siempre que el equipo sanitario lo indique, puedes ayudarla a mantenerse activa de forma segura.
Favorece que participe en las actividades cotidianas
Anímala a asearse, vestirse o comer por sí misma siempre que pueda hacerlo de forma segura.
Anímala a salir de la cama
Si los profesionales lo han autorizado, ayúdala a sentarse en el sillón varias veces al día y evita que pase todo el día acostada en la cama.
Caminad cuando esté indicado
Pasear por el pasillo, con ayuda si es necesario y siguiendo siempre las indicaciones del equipo asistencial, contribuye a conservar la fuerza y favorece la recuperación.
Si tiene que permanecer en la cama
Anímala a cambiar de posición con frecuencia y, si los profesionales lo recomiendan, a realizar movimientos suaves de brazos y piernas.
Prioriza la seguridad
Recuérdale que se levante poco a poco y que pida ayuda si se siente insegura, tiene mareo o presenta dificultades para moverse.
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