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Tratamiento de la anemia

Tractament de l’anèmia

El objetivo del tratamiento es aumentar la cantidad de oxígeno que la sangre puede transportar y se consigue haciendo crecer la cifra de glóbulos rojos o la concentración de hemoglobina, una proteína de los glóbulos rojos rica en hierro y que transporta oxígeno a las células del organismo. Además, hay que tratar la enfermedad de fondo o la causa de la anemia, si existe.

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Tratamiento habitual

El tratamiento de la anemia depende del tipo, la causa y la gravedad de la enfermedad. 

Puede consistir en:

  • Cambios en la alimentación
  • Suplementos nutricionales
  • Medicamentos
  • Intervenciones quirúrgicas
  • Cirugía para el tratamiento de la pérdida de sangre

El médico especialista puede determinar la necesidad de realizar una transfusión de sangre u otros procedimientos más complejos.

 

Transfusión de sangre y/o hemoderivados

Una transfusión de sangre y/o hemoderivados consiste en reponer los componentes de la sangre vitales para la supervivencia de los pacientes: hematíes, plaquetas y plasma, que no se pueden sustituir mediante otras alternativas.

 

¿Cuándo se debe practicar una transfusión?

Este tratamiento está indicado en los pacientes que, en un momento determinado, presentan una carencia de los componentes sanguíneos esenciales y requieren su corrección lo antes posible.

Las transfusiones comportan unos riesgos y siempre tiene que ser un médico quien tome la decisión de transfundir, en función del estado del enfermo, los resultados de los análisis y una valoración de la situación. En este caso, los pacientes siempre deben firmar un documento de autorización, que se denomina consentimiento informado.

 

¿Cómo se hace una transfusión de sangre y/o hemoderivado?

La sangre y sus componentes se obtienen de donantes voluntarios. Antes de hacer la donación de sangre, es necesario que las personas donantes rellenen un cuestionario sobre su estado de salud y, además, se tienen que someter a una exploración médica. Posteriormente, se analizan todos los componentes sanguíneos obtenidos, para descartar la existencia de enfermedades que se contagian a través de la sangre.

Antes de realizar la transfusión, se debe comprobar que el derivado sanguíneo sea compatible con la sangre de la persona enferma. El personal facultativo responsable tiene que valorar los riesgos y los beneficios del tratamiento para el paciente.

Todos los componentes se administran a través de una vena con catéter venoso.

 

Riesgos

Aunque actualmente la transfusión de sangre es muy segura, se pueden producir algunos efectos desfavorables: 

  • Reacciones leves, como fiebre o escalofríos. Son fácilmente tratables.
  • Reacciones graves, como la destrucción de los hematíes, hemólisis, reacciones alérgicas graves y edema pulmonar, con riesgo importante para los pacientes. Son poco frecuentes.  

Actualmente, la transmisión de enfermedades infecciosas asociadas a la sangre es muy poco probable. Todas las unidades de sangre se someten a los análisis preceptivos para conocer su grupo sanguíneo y para prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas como sífilis, hepatitis B, hepatitis C, VIH, enfermedad de Chagas y la infección por el virus linfotrópico T humano.

 
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