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Trasplante renal

Trasplantament renal Vall d'Hebron

El trasplante renal es el mejor tratamiento de la insuficiencia renal crónica y mejora sustancialmente la calidad de vida de los pacientes con fallo de la función renal y que tendrían que recibir hemodiálisis o diálisis peritoneal. Actualmente es un procedimiento rutinario, no exento de riesgos, pero que permite alcanzar una vida normal o prácticamente normal. El proceso de implantación consiste en una cirugía de conexión de la arteria y la vena renal y también del uréter del riñón trasplantado a la vejiga del receptor. Después de unas horas en el Servicio de Cuidados Intensivos para su mejor control, el paciente pasa en la sala de Nefrología, donde estará ingresado unos días antes de restablecer progresivamente su vida normal.

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Es muy importante considerar que la persona que recibe un trasplante de riñón tiene que tomar medicación durante toda su vida a fin de que no se produzca rechazo del órgano trasplantado. También es necesario realizar visitas periódicas para controlar la función del riñón trasplantado y para monitorizar en sangre los niveles de los fármacos empleados para el control del rechazo. Los fármacos que se utilizan disminuyen en parte las defensas del organismo y favorecen la aparición de infecciones oportunistas y de enfermedades neoplásicas. Por tanto, es imprescindible llevar un estricto control para valorar el grado de inmunosupresión que conviene en cada momento. En diferentes fases de la evolución del trasplante renal puede ser necesaria la práctica de una biopsia renal con objeto de conocer el estado real del injerto, porque las analíticas en sangre dan siempre una indicación indirecta. La supervivencia del paciente trasplantado renal se puede llegar a equiparar a la de la población general, pero para ello hay que tener en cuenta los factores mencionados además de cuidar la salud cardiovascular, es decir, el peso, la glucemia y los lípidos en sangre, junto con la tensión arterial
 
La práctica del trasplante renal supone una preparación esmerada una vez el paciente está diagnosticado de insuficiencia renal. Es necesario un donante del riñón, que puede ser de una persona viva o también un riñón procedente de un cadáver. En ambos casos el resultado es muy bueno y la elección de un trasplante u otro depende de circunstancias personales en cada paciente. Por ejemplo, se escogerá un riñón de donante vivo si hay un voluntario que haga la donación y si las pruebas de compatibilidad que se realizan antes del trasplante lo permiten. Si no hay donante, se recurrirá a una donación de cadáver, siempre que las pruebas de compatibilidad sean favorables.
 
 
 
 
Las pruebas diagnósticas relacionadas con el trasplante renal comprenden el estudio que se lleva a cabo antes de su práctica. Incluyen estudios generales del estado del paciente receptor con el objetivo de que pueda superar la cirugía sin problemas, así como pruebas inmunológicas para minimizar el riesgo de un rechazo.
 
Las pruebas de preparación para el trasplante comprenden estudios de imagen (ECO, TAC) para determinar la mejor zona de implantación, las pruebas de compatibilidad, y finalmente las pruebas de seguimiento (ecografías y analíticas de control).
Para asegurar el éxito del trasplante, es decir, una buena función inicial y que se prolongue a lo largo del tiempo:
 
  • Se evalúa la capacidad de la persona receptora para recibir el riñón. Esto supone no sufrir ninguna otra enfermedad activa, como por ejemplo una infecciosa o una neoplasia.
  • Se analiza también la actividad inmunológica de la persona receptora, con el fin de saber qué grado de facilidad tiene para hacer un rechazo. Si está sensibilizada, es decir, si tiene el sistema inmune muy activo debido a que ha recibido un riñón que ya no funciona, se realizan diferentes tratamientos para reducir su grado de sensibilización.
  • Se mide la compatibilidad entre donante y receptor para asegurar la tolerancia del paciente al riñón trasplantado.
 
En Cataluña se practican más de 500 trasplantes de riñón cada año, con muy buena supervivencia del riñón trasplantado, que es no obstante variable y que no permite hacer una predicción en cada caso individual. A medida que el conocimiento y la tecnología avanzan, es posible un seguimiento y un control cada vez más preciso del riñón trasplantado para prolongar su duración. 
La biotecnología y la investigación traslacional (que pone en red diferentes especialidades biomédicas) pueden ofrecer avances importantes en los próximos años. De todos modos, actualmente el éxito del trasplante renal se basa en gran parte en el cumplimiento exacto de la medicación contra el rechazo.
 
 
 
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Dr. Daniel
Seron Micas
Jefe de Servicio
Nefrología
   
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