La infección por COVID-19 aumenta el riesgo de desarrollar el síndrome del intestino irritable a largo plazo

El trabajo internacional, en que ha participado Vall d’Hebron, realizó un seguimiento durante doce meses a pacientes hospitalizados por COVID-19 y comparó sus síntomas gastrointestinales con otro grupo de pacientes ingresados por otras patologías.

17/03/2023

Tras declarar la OMS en marzo de 2020 la infección originada por SARS-CoV-2 como pandemia mundial, se han realizado diferentes estudios en los que se muestra la presencia de síntomas gastrointestinales en el momento de la infección aguda en combinación o no de la presencia de síntomas respiratorios. Sin embargo, aún no disponíamos de datos fiables sobre la persistencia de síntomas gastrointestinales a largo plazo como consecuencia de la infección por COVID-19. Recientemente, ha finalizado un estudio internacional (GI-COVID19), liderado por el Hospital Universitario de Bologna (Italia) y con participación de Vall d’Hebron en que se han evaluado las manifestaciones gastrointestinales persistentes tras la hospitalización por infección por SARS-CoV-2 y su evolución a lo largo del primer año. Sus resultados se han publicado en la revista de alto impacto Gut.

Para llevar a cabo el trabajo se compararon dos grupos de pacientes que requirieron ingreso en el hospital durante el período comprendido entre mayo y octubre de 2020. Un grupo incluyó 435 pacientes ingresados por COVID-19 y el otro grupo, considerado como control, incluyó 188 pacientes hospitalizados por otras causas médicas no digestivas y diferentes de la COVID-19. Los investigadores realizaron un seguimiento al mes, seis y doce meses posteriores al ingreso mediante cuestionarios que evaluaban la presencia de síntomas gastrointestinales y de síntomas de ansiedad y depresión.

Los resultados muestran un incremento significativo de desarrollar el síndrome del intestino irritable (3,2%) en aquellos pacientes ingresados por COVID-19, en comparación con los controles (0,3%). “Se encontró que la historia previa de alergias, la presencia de disnea durante la infección aguda por SARS-CoV-2 y la toma de inhibidores de la bomba de protones (fármacos para disminuir la producción de ácido en el estómago) aumentaban el riesgo de desarrollar el síndrome del intestino irritable en los pacientes que han sufrido COVID-19”, explica la Dra. Beatriz Lobo, especialista del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigadora del grupo de Fisiología y Fisiopatología Digestiva del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR). Los autores piensan que esto puede deberse a cambios en el sistema inmunitario y en la microbiota intestinal por la infección viral. De hecho, otros estudios han identificado la presencia de antígenos del SARS-CoV-2 en el intestino de personas que han sufrido COVID-19 hasta seis meses después de la infección, lo cual puede llevar a una activación del sistema inmunitario e inflamación que se relacione con la persistencia de síntomas gastrointestinales.

Aunque la frecuencia del síndrome de intestino irritable es baja en pacientes con COVID-19, los investigadores apuntan que, dado el elevado número de pacientes que se han infectado por SARS-CoV-2 a escala global, esto puede llevar a un incremento de los casos que tengan disfunciones gastrointestinales meses después, como se está viendo en las consultas ambulatorias de la especialidad.

"A diferencia de otros trabajos previos, este aporta las ventajas de un estudio prospectivo controlado, con una muestra alta de pacientes y un seguimiento durante un año, garantizando la fiabilidad de los resultados obtenidos”, afirma la Dra. Lobo. “Se necesitan más estudios e investigación para entender mejor los mecanismos que subyacen al desarrollo de síntomas digestivos en estos pacientes para desarrollar estrategias de prevención y tratamiento”, concluye el Dr. Javier Santos, médico adjunto del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigador principal del grupo de Fisiología y Fisiopatología Digestiva del VHIR y del CIBER de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD).

El estudio GI-COVID-19 ha contado con la colaboración de 36 centros de 14 países de todo el mundo. El trabajo ha sido liderado por el Dr. G. Barbara del Hospital Universitario de Bologna en el que han participado facultativos, personal de enfermería e investigadores del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Vall d’Hebron y del grupo de Fisiología y Fisiopatología Digestiva del VHIR (L. Aguilera, C. Barber, D. Guagnozzi, A. Henao, X. Serra, M. Puigcerver, J. Santos y Adoración Nieto), coordinados por la Dra. Beatriz Lobo.

La historia previa de alergias, la presencia de disnea durante la infección aguda por SARS-CoV-2 y la toma de inhibidores de la bomba de protones aumentaban el riesgo de desarrollar el síndrome del intestino irritable

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