Expertas del Equipo EMMA forman a los y las profesionales de los centros de atención primaria y de salud mental infantil y juvenil para mejorar la detección de posibles casos de violencia hacia la infancia y la adolescencia

Para ayudar a identificar mejor posibles casos de violencia física y sexual contra niños y adolescentes, expertas del Equipo EMMA imparten hoy una formación dirigida a las y los profesionales sanitarios.

19/09/2023

El 58% de los casos que llegan a la Unidad de Atención a las Violencias hacia la Infancia y la Adolescencia (Equipo EMMA) del Hospital Universitario Vall d’Hebron los han derivado profesionales sanitarios. De estos casos, el 40% se han detectado en consultas de atención primaria. Para ayudar a identificar mejor posibles casos de violencia física y sexual contra niños y adolescentes, expertas de esta Unidad imparten este martes una formación dirigida a las y los profesionales sanitarios, sobre todo a los equipos de pediatría, enfermería y trabajo social de la atención primaria, que son los que tienen un contacto más frecuente con los niños y sus familias, y también de los centros de salud mental infantil y juvenil, entre otros.

Más de un centenar de profesionales sanitarios asisten a esta jornada sobre la atención a las violencias hacia la infancia y la adolescencia, que se hace en el Espacio Francesca Bonnemaison y que cuenta con conferencias de la pediatra y coordinadora del Equipo EMMA, Anna Fàbregas, y de profesionales de esta Unidad como la psicóloga clínica Mireia Forner y la trabajadora social sanitaria Giuliana Rios, que son las tres directoras del curso. También intervienen en la jornada la secretaria de Salud Pública, Carmen Cabezas, y la directora general de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA), Ester Cabanes. En esta formación se abordan temas clave como las consecuencias en la salud infantil y juvenil de sufrir algún tipo de violencia, las secuelas en salud mental, los factores de riesgo y de protección y el Protocolo de actuación en casos de violencia hacia la infancia y la adolescencia. Se dan herramientas a los y las profesionales asistentes, a partir de casos clínicos, para que tengan claro cómo actuar, y también herramientas de prevención, como la educación afectivosexual.

“La detección es fundamental. Los equipos especializados vemos la punta del iceberg, pero hay muchos más casos que no se han detectado. Por este motivo es tan importante la formación y la sensibilización de todos los y las profesionales que trabajan con niños y adolescentes. La atención primaria juega un papel clave en esta capacidad de detección, por eso es tan importante que los suyos y sus profesionales tengan cuantas más herramientas mejor para identificar niños, niñas o adolescentes que puedan estar sufriendo algún tipo de violencia”, remarca Anna Fàbregas, pediatra y coordinadora de la Unidad EMMA, que recuerda que se estima que uno de cada cinco menores de edad puede haber vivido algún tipo de violencia sexual.

“En la atención primaria tenemos una relación muy directa con los pacientes y sus familias y esto es una oportunidad para conocer su entorno y establecer una relación que permite que tanto el paciente como las familias puedan confiar en nosotros”, defiende Anna Castelló, pediatra del CAP Pare Claret y asistente a la formación. Las señales de alerta para identificar posibles niños víctimas de violencia sexual, apunta, varían en función de la edad del paciente: “Lo más importante sería la verbalización por parte del niño o el adolescente, que nos explique qué le ha pasado y nosotros ser capaces de parar la consulta, tomar el tiempo que se necesita para escucharlo, establecer un ambiente de confianza y agradecerle que haya sido capaz de explicárnoslo”. En niños de muy poca edad, algunas señales de alerta podrían ser ciertos cambios de conducta, como por ejemplo pesadillas, miedos, rechazo de alimentos (que antes no estaba) o retraso evolutivo. Y en niños más grandes o adolescentes, los cambios bruscos de conducta, el bajo rendimiento académico, el aislamiento, la agresividad, el abuso de tóxicos o las relaciones y conductas de riesgo, entre otros.

El 87% de las víctimas que atendió el Equipo EMMA durante el 2022 fueron niñas o adolescentes y el perfil más habitual de paciente es el de una niña de 13 años. Entre noviembre de 2021 y noviembre de 2022, el Equipo atendió 341 pacientes (307 en el mismo periodo del año anterior). La mayor parte (el 79%) eran víctimas de violencia sexual. En cerca de la mitad de los casos, esta violencia se produce dentro del ámbito de la familia y en hasta un 83% de los casos el agresor es un conocido del niño, niña o adolescente. El 96% de los agresores son hombres y se ha detectado un aumento de las violencias entre iguales, especialmente a través de las tecnologías.

El Equipo EMMA está formado por profesionales del Servicio de Pediatría, del Servicio de Salud Mental y de la Unidad de Trabajo Social del Hospital Universitario Vall de Hebrón y se puso en marcha el 2020.

El 58% de los casos que llegan a la Unidad de Atención a las Violencias hacia la Infancia y la Adolescencia (Equipo EMMA) del Hospital Universitario Vall d’Hebron los han derivado profesionales sanitarios

Compártelo:

Notícies relacionades

Professionals

Subscríbete a nuestros boletines y forma parte de la vida del Campus

La aceptación de estas condiciones, supone que da el consentimiento al tratamiento de sus datos personales para la prestación de los servicios que solicita a través de este portal y, si procede, para hacer las gestiones necesarias con las administraciones o entidades públicas que intervengan en la tramitación, y su posterior incorporación en el mencionado fichero automatizado. Podéis ejercitar los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición dirigiéndoos por escrito a web@vallhebron.cat, indicando claramente al asunto "Ejercicio de derecho LOPD".
Responsable: Hospital Universitari Vall d'Hebron - Institut Català de la Salut.
Finalidad: Gestionar el contacto del usuario.
Legitimación: Aceptación expresa de la política de privacidad.
Derechos: Acceso, rectificación, supresión y portabilidad de los datos, limitación y oposición a su tratamiento.
Procedencia: El propio interesado.