Cinco años de la smart UCI de Vall d’Hebron, pionera en el Estado en dispositivos médicos conectados y uso secundario de datos

Vall d’Hebron apostó desde el primer momento por una UCI inteligente (smart), con la tecnología más avanzada de monitorización y diagnóstico, en que todos los datos generados por el equipamiento eran centralizados en el programa Smart Display.

23/08/2023

El año 2018 Vall d’Hebron inauguraba una nueva Unidad de Cuidados intensivos, la más grande del Estado con una extensión de 3.500 m², en un momento en que casi no se hablaba de la inteligencia artificial: no fue hasta el 2019 que la Comisión Mundial de Ética del Conocimiento Científico y la Tecnología (COMEST) de la UNESCO definió el concepto. Desde el primer momento, Vall d’Hebron apostó por una UCI inteligente (smart), equipada con la tecnología más avanzada de monitorización y diagnóstico, en que todos los datos generados por el equipamiento eran centralizados en el programa Smart Display. Este programa, pionero en el Estado en una UCI en 2018, permite generar información que facilita la toma de decisiones y redunda en un mejor funcionamiento de la Unidad de Cuidados intensivos de acuerdo con los datos clínicos generados por el equipamiento médico o procedentes de la historia clínica del paciente.

“Vall d’Hebron fue pionero en el Estado en apostar por un modelo de dispositivos médicos conectados que generan datos de forma continua y no solo mejoran la monitorización del paciente y la toma de decisiones clínicas y organizativas de la UCI, si no que propician un uso secundario para hacer investigación y gestión”, expone el Dr. Ricard Ferrer, jefe del Servicio de Medicina Intensiva de Vall d’Hebron. Estos datos sirven además para entrenar algoritmos de inteligencia artificial que en un futuro resultarán útiles para encontrar soluciones que mejoren la detección, predicción y tratamiento de las enfermedades críticas. “La conectividad de la Smart UCI nos permite centrarnos más en el paciente y ofrecerle tiempo de valor”, apunta Laura Vidal, enfermera supervisora de la UCI: “Este traspaso de datos de manera continua nos sirve para fortalecer la humanización de la UCI y la seguridad del paciente. Además, se realiza de forma que se garantiza la inmediatez y la confidencialidad de los datos”, añade. Los pacientes ingresados al Smart UCI tienen un control exhaustivo e integral en tiempo real gracias a la vigilancia hemodinámica y respiratoria, la monitorización de las bombas de perfusión de fármacos, la monitorización de las camas y la videovigilancia de los boxes de los pacientes que proporcionan los diferentes dispositivos.

Boxes cerrados con presión negativa
Otro acierto de la Smart UCI de Vall d’Hebron fue estructurarse en boxes individuales cerrados con presión negativa, pensados en 2018 para garantizar la tranquilidad de los pacientes y disminuir el riesgo de infecciones cruzadas. Dos años después, irrumpía la Covid-19: los boxes con presión negativa resultaron cruciales en el control de la pandemia. También la ubicación de la nueva UCI, en la tercera planta del Hospital General, debajo del Bloc Quirúrgico y justo por encima de Urgencias, con un acceso directo desde ambos servicios mediante ascensores para facilitar los traslados y evitar el cruce de circulaciones con el público y pacientes y profesionales otras unidades.
La UCI, un espacio flexible

De la pandemia también quedó un nuevo concepto de la UCI como un espacio flexible, que se puede expandir o encoger en función de la presión asistencial. Vall d’Hebron se convirtió en el hospital de Catalunya que más pacientes por Covid-19 ha atendido, con cerca de 8.000 pacientes: en el pico más elevado llegó a haber más de 700 pacientes ingresados por Covid-19, de los cuales 180 eran pacientes críticos. Antes de la pandemia, Vall d’Hebron disponía de una UCI de 56 camas: en pocos días en 2020, se habilitaron 222 camas de críticos, de los cuales se llegaron a ocupar más de 180 camas: el plan de contingencia de Vall d’Hebron para hacer frente al virus contemplaba habilitar hasta 350. “La pandemia no solo nos impuso la UCI como un espacio flexible sino que abrió espacios de colaboración entre los profesionales y ahora por ejemplo trabajamos de forma mucho más integrada con nuestros compañeros de la UCI pediátrica y la UCI del Hospital de Traumatología, Rehabilitación y Quemados”, pone de relieve el Dr. Ricard Ferrer.

Además, Vall d’Hebron puso en marcha el 2020 una Unidad de semicríticos para mejorar la asistencia de estos pacientes, un modelo que se ha demostrado efectivo con el paso del tiempo. La nueva unidad, situada donde estaba la antigua UCI, en la planta quinta del edificio anexo del Hospital General, dispone de la tecnología necesaria para convertirse en una Unidad de Críticos en pocas horas en el supuesto de que sea necesario, por ejemplo, por un aumento de los casos críticos de COVID-19. En circunstancias ordinarias, centraliza los pacientes semicríticos en un mismo espacio, mejorando su atención y descongestionando las plantas donde antes se encontraban.

Además, Vall d’Hebron puso en marcha el 2020 una Unidad de semicríticos para mejorar la asistencia de estos pacientes, un modelo que se ha demostrado efectivo con el paso del tiempo.

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