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Síndrome de la fatiga crónica

Síndrome de la fatiga crònica Vall d'Hebron

 

El síndrome de la fatiga crónico, también conocido con el nombre de encefalomielitis miálgica, es una enfermedad caracterizada por una fatiga persistente e invalidante ante pequeños esfuerzos, que no mejora con el reposo. Con el tiempo va causando disfunción de los sistemas neurológico, inmune, endocrino y metabólico. La severidad es muy variable. Hay casos en los que tiene repercusiones importantes sobre las capacidades físicas y cognitivas que pueden resultar invalidantes y limitar la vida cotidiana de los afectados. En otros, algunas de las personas afectadas pueden llevar una vida relativamente activa.

Información destacada

Aunque no se conoce todavía la causa del síndrome de fatiga crónica, se está investigando activamente. Se cree que esta enfermedad puede ser provocada por una combinación de factores físicos y psicológicos, entre los que están las infecciones virales o bacterianas, vivencias negativas o traumáticas recientes, estrés mental, depresión o deficiencias nutricionales. Es importante estudiar la sintomatología acompañante: dolor, trastornos del sueño, cefalea, sintomatología cognitiva, neurológica, neurovegetativa e inmunológica con el fin de poder hacer un buen diagnóstico.

 

Los síntomas

El síntoma más característico es el cansancio y fatiga intensa que no desaparece con el descanso y que limita las actividades diarias. La fatiga tiene que durar más de seis meses para que el diagnóstico quede confirmado.

Otros síntomas comunes son:

  • Dolor en las articulaciones y músculos.
  • Debilidad muscular.
  • Dificultad para concentrarse y pérdida de memoria.
  • Dolor de cabeza.
  • Hormigueo que afecta sobre todo a las manos.
  • Trastornos digestivos.
  • Dolor de garganta.
  • Trastornos del sueño (sensación de cansancio al despertar).

 

¿A quién afecta la enfermedad?

Afecta a gente joven, de entre veinte y cuarenta años, sobre todo mujeres. A pesar de no disponer de estudios de prevalencia en nuestra población, en otros países afecta entre el 0,07% y el 0,3% de las personas. 

 

El diagnóstico

Para el diagnóstico es de utilidad la realización de una analítica general y de pruebas de imagen para efectuar el diagnóstico diferencial con otras causas de la fatiga persistente. Las pruebas básicas de imagen son una radiografía de tórax y una ecografía abdominal. Se requiere una valoración psicopatológica previa al diagnóstico definitivo para:

  • Descartar procesos psiquiátricos excluyentes
  • Estudio de la comorbilidad psicopatológica
  • Iniciar el tratamiento correspondiente, farmacológico o no farmacológico

De todos modos, en el SFC, igual que en muchas enfermedades inmunoinflamatorias, no hay una prueba diagnóstica en concreto, sino que se diagnostica porque cumple los criterios diagnósticos de Fukuda.

Criterios mayores (tienen que estar los dos presentes):

Fatiga crónica persistente (6 meses mínimo) o recurrente, inexplicada, que se presenta de nuevo o con inicio definido y que no es resultado de esfuerzos recientes. No mejora claramente con el descanso. Ocasiona una reducción considerable de los niveles previos de actividad ocupacional, educacional, social o personal. Exclusión de otras enfermedades que puedan cursar con fatiga prolongada.

Criterios menores (de forma concurrente, tienen que estar presentes 4 o más signos o síntomas de los que se relacionan, todos ellos persistentes o recurrentes durante 6 meses o más y posteriores a la presentación de la fatiga):

  • Afectación de la memoria reciente o de la concentración

  • Odinofagia (dolor de garganta)

  • Adenopatías cervicales o axilares dolorosas

  • Dolor muscular

  • Poliartralgias sin signos inflamatorios

  • Sueño no reparador

  • Cefaleas con nuevas características o intensidad

  • Fatiga después de ejercicio que dura más de 24 horas Es importante estudiar la sintomatología acompañante: dolor, trastornos del sueño, cefalea, sintomatología cognitiva, neurológica, neurovegetativa e inmunológica.

 

Tratamiento Habitual

 

No existe todavía un tratamiento capaz de curar el síndrome de fatiga crónica, pero sí se pueden mejorar sus síntomas:

  • Incluyendo medidas de higiene del sueño y asesoramiento nutricional

  • Ejercicio aeróbico gradual, según tolerancia. Es básico individualizarlo según las características personales del paciente y las fases evolutivas de la condición clínica

  • Terapia cognitiva y conductual

  • Tratamiento farmacológico de los síntomas predominantes y de las comorbilidades asociadas

 

Las pruebas más habituales

El diagnóstico del Síndrome de Fatiga Crónica, SFC, es exclusivamente clínico, pero es de utilidad la realización de una analítica general y de pruebas de imagen para efectuar el diagnóstico diferencial con otras causas de la fatiga persistente.

La analítica general es recomendable que incluya:

  • Bioquímica básica
  • Creatincinasa
  • Hormona tirotropina y tiroxina libre
  • Proteinograma
  • Hemograma
  • Hierro sérico, ferritina, vitamina B12 y folatos
  • Vitamina D
  • Reactantes de fase aguda
  • Anticuerpos 

 

Prevención

  • Ejercicio físico adaptado.

  • Técnicas de relajación.

  • Evitar el estrés tanto físico como emocional.

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