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Cómo impacta el coronavirus en el consumo de alcohol y otras drogas

Cómo nos afecta la COVID-19 si consumimos alcohol y otras drogas

La situación de emergencia que estamos viviendo nos obliga a todos a modificar nuestros hábitos y rutinas, lo que nos afecta emocionalmente y puede provocar un aumento del consumo de alcohol y otras drogas. A pesar de ello, el impacto del confinamiento tiene características diferentes entre la población general y la población con trastorno por uso de sustancias.

 

Información destacada

1. Cómo afecta el consumo de estas sustancias a la población general

El consumo de alcohol y otras drogas es habitual que aumente entre la población general durante las situaciones de crisis, como la que actualmente estamos viviendo por culpa de la COVID-19. El inicio o aumento del consumo de alcohol y otras drogas durante esta etapa crítica puede desencadenar un consumo problemático de sustancias o adicción a medio y largo plazo.

Hace poco los medios de comunicación han informado de que se ha incrementado considerablemente la compra de alcohol, especialmente cerveza. Este aumento del consumo puede ser debido a que muchas personas utilizan el alcohol con el objetivo de relajarse y entretenerse mientras están en casa. Al mismo tiempo, en épocas de crisis, también crece el consumo de alcohol entre las personas que tienen menos posibilidades de adquirir las drogas que consumen habitualmente, por lo que utilizan el alcohol para sustituir o paliar las dificultades que eso les comporta.

Mitos y verdades relacionados con el consumo de alcohol y otras drogas

A continuación, detallamos una serie de mitos y verdades sobre el consumo de alcohol y otras drogas para reflexionar, prevenir y tomar conciencia de los motivos que pueden causar y motivar este consumo.

Mito: El alcohol y las otras drogas relajan y alivian el estrés

Realidad: Inicialmente el consumo puede generar estados placenteros, pero después puede:

  • generar estrés y ansiedad
  • alterar el sueño          
  • ocasionar problemas de salud
  • interferir en nuestras relaciones familiares
  • limitar la capacidad de afrontar los problemas adecuadamente.

Mito: El alcohol da energía, activa y anima

Realidad: El alcohol es un depresor del sistema nervioso y no es la solución para hacer frente al aburrimiento, la apatía y el desánimo provocado por el confinamiento, ya que después de una breve sensación de placer nos provocará más descontrol en las emociones, fatiga y sentimientos de tristeza.

Mito: Consumir me permite controlar mejor la situación

Realidad: Al contrario, el consumo de alcohol u otras drogas limita la capacidad de autocontrol, lo que dificulta seguir las exigentes medidas de confinamiento y aumenta la probabilidad de contagio.

Mito: Calma el dolor

Realidad: El alcohol o la marihuana no son un recurso que utilizar para calmar el dolor de enfermedades crónicas ya existentes, porque su consumo puede tener consecuencias graves para la salud en general; además, el efecto es muy a corto plazo. Estas sustancias pueden generar tolerancia y adicción y su consumo crónico aumenta la sensibilidad al dolor. Se debe evitar recurrir a medicación no prescrita o aumentar la dosis de lo que se está tomando sin consultar a los profesionales. 

Mito: La cerveza no es alcohol

Realidad: Una caña de cerveza tiene la misma cantidad de alcohol que una copa de vino.

Mito: La cerveza quita la sed mejor que el agua

Realidad: La cerveza tiene un porcentaje elevado de agua, pero el alcohol que contiene interfiere en la reducción de una hormona (vasopresina), lo que aumenta la secreción de orina. Por lo tanto, se expulsa más líquido del que se ingiere.

Mito: El alcohol es un alimento

Realidad: El alcohol aumenta la producción de grasa y no alimenta. Durante el confinamiento se aconseja seguir unos buenos hábitos alimentarios, sobre todo de consumo de fruta y verdura.

Mito: Consumir facilita las relaciones sexuales

Realidad: El alcohol y otras drogas pueden provocar desinhibición en un primer momento. Sin embargo, posteriormente interfieren en la capacidad sexual e impiden una relación sexual plena. El consumo de alcohol y drogas durante el confinamiento puede inducir a practicar cibersexo o sexting (envío de mensajes sexuales) impulsivamente y exponerse más que si no se consume.

Mito: Si no consumo cada día, no tengo un problema

Realidad: El daño provocado por el consumo se relaciona tanto con la cantidad como con la intensidad. Es más perjudicial beber grandes cantidades concentradas en poco tiempo.

Mito: El alcohol y otras drogas ayudan a dormir

Realidad: Es posible que la ansiedad, el miedo y el cambio de rutina producidos por la situación extraordinaria del momento nos provoquen alteraciones a la hora de dormir. Recurrir a cualquier sustancia alterará la calidad del sueño.

Mito: El consumo mata el virus

Realidad: Ningún estudio científico ha confirmado este rumor. El consumo excesivo de alcohol disminuye las capacidades de las defensas del organismo.

Mito: El alcohol es bueno para la salud

Realidad: Su consumo produce problemas físicos que pueden representar un riesgo si se sufre la COVID-19.

Mito: Durante el confinamiento no hay presión social

Realidad: A través de las redes sociales circulan muchos mensajes que invitan al consumo.

Mito: Durante la crisis tengo que aumentar mi medicación psiquiátrica

Realidad: Es importante seguir las pautas acordadas con el médico. En caso de que sea necesario, se debe contactar telefónicamente con él.

Mito: El tabaco no es una droga y calma la ansiedad

Realidad: El tabaco es una droga estimulante y no calma la ansiedad sino el síndrome de abstinencia producido por el propio consumo.

 

Cómo saber si bebo más de la cuenta

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido un cálculo en unidades de bebida estándar. Sobrepasar estos límites orientativos puede tener consecuencias negativas a nivel físico, psicológico, social o económico. 

¿Cuáles son los límites?

Hombres

  • Máx. 4 UBE cada día                                   
  • Máx. 6 UBE ocasionalmente

Mujeres

  • Máx. 2 UBE cada día                                   
  • Máx. 5 UBE ocasionalmente

1 UBE (=10 g de alcohol puro)

  • Una copa de vino o cava
  • Una cerveza
  • Un chupito o carajillo

2 UBE

  • Una copa de coñac o licor
  • Un güisqui
  • Un combinado (cubata)

 

El consumo de alcohol está contraindicado en:

  • Menores de 16 años
  • Mujeres embarazadas o madres lactantes
  • Conductores y operarios de maquinaria
  • Personas que toman cierto tipo de medicamentos

No solo la cantidad del consumo es indicativo de problemática sino también si se consume para obtener un efecto, paliar o cambiar el estado psíquico (para animarse o relajarse) o bien si se necesita beber para relacionarse con los demás o para hacer frente a situaciones adversas o dificultades personales.

¿Cuándo se debe buscar la ayuda de un profesional?

Se recomienda prestar atención a cualquier cambio en el consumo de alcohol u otras drogas. En caso de que el consumo genere problemas, se detecte un incremento del consumo, o de las alteraciones mentales, físicas o sociales producidas por este, es importante intentar reducir poco a poco la cantidad y frecuencia de consumo de alcohol u otras drogas. Si esto no es posible, se debería intentar no seguir incrementando el consumo y solicitar ayuda al centro de referencia.

2. Recomendaciones para pacientes con trastornos por consumo de sustancias

La COVID-19 puede impactar de diferentes formas en personas que tengan o que hayan tenido problemas con el consumo de alcohol u otras drogas.

Las personas con problemas relacionados con el consumo de sustancias pueden tener más probabilidad de experimentar malestar emocional durante la cuarentena. Y, por otra parte, las personas con más malestar emocional corren más riesgo de desarrollar una adicción durante esta época de crisis sanitaria.

Es importante que las personas que hayan conseguido dejar de consumir alcohol y otras sustancias mantengan su motivación y busquen nuevas estrategias para mantener rutinas saludables y prevenir recaídas, ya que las medidas de confinamiento pueden provocar estrés y dificultades emocionales.

De modo similar, es posible que muchas personas se hayan visto afectadas por las medidas establecidas en los centros de atención y seguimiento (CAS), donde las visitas presenciales y las terapias grupales se han anulado.

Ante esta situación de pandemia, medidas como espaciar o reducir los controles de orina, la prolongación de la duración del tratamiento en el domicilio y la frecuencia de dispensación de metadona, pueden afectar de manera significativa a estas personas.

Pero no deben implicar que el tratamiento se abandone o quede anulado, se pueden hacer las visitas por vía telefónica y contactar con los profesionales llamando al CAS de referencia.

Las personas con trastornos por consumo de sustancias tienen un riesgo más alto de afectación por el coronavirus SARS-CoV-2.

La COVID-19 afecta particularmente a los pulmones, por lo tanto, el riesgo de sufrir problemas de salud aumenta entre personas que fuman tabaco, cannabis u otras drogas. Las personas consumidoras de opiáceos corren más riesgo de sufrir complicaciones de la COVID-19 debido al efecto de la droga a nivel respiratorio y pulmonar, y un riesgo mayor en casos de sobredosis. El consumo de cocaína también provoca la constricción de los vasos sanguíneos, lo que puede generar problemas pulmonares y respiratorios.

Es posible que por culpa de la cuarentena sea más difícil conseguir sustancias para algunos usuarios, lo que puede provocar:

  • cuadros de abstinencia
  • aumento del malestar emocional
  • más problemas sociales.

Medidas para evitar el contagio de la COVID-19 en personas que consumen sustancias:

  • No compartir ningún tipo de material de consumo.
  • Limpiar bien los paquetes o los envoltorios con toallitas de alcohol o solución alcohólica.
  • Lavarse bien las manos antes y después de la compra, manipulación, preparación y consumición de la droga.
  • No tocar ni manipular el material de otras personas.
  • Prestar atención a la dosis que se consume. Al consumir solos en confinamiento, el riesgo de sufrir una sobredosis es muy alto.

Para evitar el contagio se mantienen abiertas y en funcionamiento (con modificación de los horarios y cierre de algunas) las salas de venopunción y los dispositivos de intercambios de jeringas. Se puede contactar por teléfono con los centros de atención y seguimiento y con los centros de salud mental de referencia y todas las unidades de Urgencias Psiquiátricas abiertas en caso de extrema necesidad.

Si alguna persona sospecha que se ha contagiado de la COVID-19 debe comunicar al profesional sanitario su situación con respecto al consumo de sustancias, para que se tengan en consideración posibles complicaciones y alteraciones.

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